The Marine Bar (Dock Sud)

Dentro de la categoría de cafés del bajofondo no habrá ninguno igual, no habrá ninguno, ninguno con su piel ni con su voz. Ubicado en la esquina de la Avenida Juan Díaz de Solís y Pasaje Coronel Dreyer, frente al Canal Dock Sud (Avellaneda) se encuentra todavía de pie un bar portuario, fiel reflejo de una parte de la historia de vida cotidiana de la primera mitad del siglo XX en nuestro país. Un auténtico «antro»: The Marine Bar.

The MarineThe Marine Bar data de 1920. Su nombre se debe a que los originales propietarios (alemanes) quisieron empatizar con los marinos de ultramar que venían por la vacas del Frigorífico Anglo (hoy terminal de contenedores) ubicado a pocos metros. El Dock Sud (o el Docke como le dicen los dockenses) fue un lugar en donde proliferaron grandes industrias y talleres de todo tipo: el mencionado «Anglo» más»La Blanca», la jabonera «Lever Hnos», la papelera «Chiozza», la fábrica de ventiladores «Thot», la fábrica de cocinas «Dauco», los talleres navales «Príncipe y Menghi» y «Dodero», la «Compañía Química», las usinas «Italo» y la «Chade», y la aceitera «Dock Oil». Sus empleados se entremezclaban con personal de los buques que amarraban sobre el Riachuelo y en las dársenas del canal Dock Sud. Sigue leyendo

Café Defensa

Hay calles o avenidas que describen a un barrio entero por su alto capital simbólico. En el caso de San Telmo, es Defensa, una línea histórica que recorre el barrio sur de Buenos Aires desde Parque Lezama (donde algunos historiadores ubican el sitio de la 1° Fundación de la ciudad, la de Pedro de Mendoza en 1536) hasta Plaza de Mayo. Defensa, definitivamente, es una calle de cafés. En sus veredas se lucen algunos de los Notables (El Británico, Hipopótamo, Café Plaza Dorrego, Bar Seddón) y otros de los que apenas se notan. Entre estos últimos, uno de ellos es su bandera insignia: el Café Defensa.

DefensaLa calle Defensa debe su nombre en homenaje a la defensa de Buenos Aires en las invasiones inglesas de 1806 y 1807. Por este eje el ejército inglés llegó al centro de la ciudad desde el sur. Hoy es de visita ineludible para todos. Es el más importante reservorio histórico cultural de los movimientos sociales que sucedieron por estas pampas. El Café Defensa queda en la esquina de Defensa y Cochabamba. Data de 1930. Un ochentoso de aquellos. Tiene todo: mesas y sillas de madera, puertas vaivén con retiro, ventanas guillotina, banderines de fútbol (el más repetido, obviamente, es del Club Atlético San Telmo). Abre todos los días de 7 a 24. Y cuando digo todo los días, es tal cual, todos. Incluidos el 1° de enero, 1° de mayo y Navidad. Los turistas que recorran San Telmo ya no tienen que temer a los feriados, el Café Defensa los recibe todo el año. Sigue leyendo

Montecarlo

En Palermo, extenso barrio hoy dominado por la cultura francesa de las patisserie, boulangerie y cafés gourmet, se sostiene desde principios del siglo XX, en una esquina, a puro café con leche con tostado mixto, independiente, orgulloso y gallardo: Montecarlo.

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Montecarlo queda en Paraguay 5499, esquina Emilio Ravignani. Es un viejo café de esquina que data de 1922. La cercanía a dos líneas ferroviarias más el viaducto Carranza lo incomunicaron otorgándole un halo de misterio e intimidad. Ese es su secreto. Su invalorable aporte al listado de cafés que conectan con lo porteño manteniendo la esencia. Aún no es Café Notable. Típico exponente de los que apenas se notan. Gerardo, su actual propietario, es artista plástico y lo heredó de su padre gallego que lo compró en 1960. El porqué del nombre no pude saberlo, pero sí que la leyenda cuenta que el Che Guevara lo frecuentaba o que hasta 1940 los petiseros ataban sus caballos en la puerta luego de varearlos desde el Hipódromo (que, accidentes urbanos modernos mediante, está a pocas cuadras). Sigue leyendo

El Café de Marco

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El Café de Marco en tiempos del Mayo de 1810 era un café ubicado estratégicamente a 100 mts del Cabildo. Allí se reunían los patriotas que conspiraban contra el Régimen Colonial y que sembraron el germen de nuestra Independencia (leer más en http://serdebuenosayres.blogspot.com.ar/2012/09/cafe-de-marco-precursor-y-revolucionario_22.html). El Café de Marco cerró hacia 1871, sin embargo acumuló tal capital simbólico que 200 años más tarde sobrevive en el imaginario colectivo porteño como un lugar patriótico. Pues desde el año pasado se materializó y volvió a abrir. Ahora también se encuentra en un sitio estratégico, sigue en el Centro (San Nicolás), entre el eje cívico que representa la Avenida de Mayo y el eje social de la Avenida Corrientes. Ni más ni menos que en la calle Perón: Tte. Gral. J. D. Perón 1259.

Fachada

No voy a decir que los propietarios del nuevo Café de Marco son descendientes del primigenio porque no es verdad, pero este nuevo también sale a disputar una porción del territorio de juego de los Cafés de Buenos Aires (como lo diría Bourdieu) como un café patriota. Toda su puesta está conformada de imágenes, replicas, originales de medallas y banderas de batallas por nuestra Independencia. Y al igual que aquel esconde algo más. El Café de Marco es un Café Masón. Sobre la calle Perón, de la vereda de enfrente, a pocos metros, se encuentra el edificio de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones.  Y en la misma cuadra está la joyería masónica (https://www.facebook.com/pages/Joyas-Masonicas-de-Am%C3%A9rica/265417243475549). Sigue leyendo

El Tránsito

Dice la definición de Boliche: 

Lunfardo (Argentina)
(pop.) Casa donde se venden comestibles. Casa de negocio al menudeo. Establecimiento comercial o industrial de poca importancia, especialmente el que se dedica a la venta y consumo de bebidas y comestibles, almacén y despacho de bebidas.
La geografía Argentina es pródiga en este tipo de establecimientos. Uno se los imagina y los ha visto. Si les cuento que existe uno que se llama «El Tránsito» fácilmente sus mentes lo ubicarán en un imaginario cruce de rutas de la provincia de Buenos Aires narrado como nadie por Osvaldo Soriano. Pero si  les digo que está sólo a 30 cuadras de Plaza de Mayo me creerían?

OchavaEl Tránsito es un boliche que se encuentra en la esquina de Constitución y Urquiza. En San Cristóbal, barrio que no figura dentro de los «paquetes turísticos» ni de la consideración masiva, pero que, quizá, posea la reserva de cafés, bares y boliches en estado original más rica de toda la ciudad de Buenos Aires (los que iré contando). Su nombre no tiene nada que ver con el intenso ir y venir de colectivos que circulan por ambas calles. Me cuenta Marta, sobrina de los propietarios, que la denominación recuerda al pueblo «Balde de tránsito» cerca de Villa Dolores, Córdoba, de donde proviene la familia. Sigue leyendo

Cafés a Caballito (2×1)

Caballito es uno de los barrios más grandes y poblados de Buenos Aires. Dispone de áreas muy comerciales de alto tránsito peatonal y consumo, y también de otras de casas bajas, tranquilas y señoriales. En ambos casos sus cafés responden a la demanda con locales de las más conocidas cadenas (nacionales e internacionales) o propuestas gourmet glamorosas e íntimas. Pero existe otra zona, menos vanidosa, donde en una misma intersección, Méndez de Andes y Neuquén, existen dos propuestas que se potencian y complementan: El Viejo Buzón y Wilde. 2 x1. Café a Caballito.

1397052770826Como reza su página de Facebook, El Viejo Buzón es un pedazo de «tablón» en Caballito. La cancha de Ferro queda a unas pocas cuadras y los hinchas, jugadores y ex-jugadores ocupan las mesas de este café como si fuera una extensión del Club. Cacho Saccardi, el Beto Márcico, Carlos Timoteo Griguol, como también Alejandro Apo, fueron y son parroquianos de rutina. El lugar debe su nombre al buzón del Correo Argentino que se luce en la vereda. En sus comienzos supo ser una panadería, luego almacén y continuó convocando a los vecinos a las mesas de café y bebidas espirituosas por la noche. En 1993 la Legislatura porteña lo nombró «Esquina Histórica de Buenos Aires». En su interior funciona la Radio Conectividad (www.radioconectividad.com.ar). El Viejo Buzón sirvió de escenografía para filmar películas (Ciudad en Celo) y series de televisión (Los sónicos) por su auténtico carácter barrial. Hoy es un Café/Pub con una variada propuesta artística nocturna. Sigue leyendo

La Orquídea

Almagro es un rincón de la ciudad donde el café y el barrio resisten el aluvión de la modernidad. En la esquina de la Avenida Corrientes (al 4100) y Acuña de Figueroa, desde hace 60 años (abrió en 1954), de lunes a lunes, La Orquídea es una propuesta que diversas razones lo convierten en un espacio único. Su nombre surge a partir del antiguo Mercado de Flores que existía en enfrente (cerró en 2003 y ocupaba un amplio terreno de la manzana de Corrientes, Medrano, Sarmiento y Acuña de Figueroa). La Orquídea queda en el corazón de Almagro, pero late a un ritmo propio. Es un punto de referencia donde encontrarse. Un auténtico café de la esquina. (ver más en https://cafecontado.com/2013/11/14/el-cafe-de-la-esquina/ )

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La Orquídea respeta nuestro mobiliario vernáculo: mesas y sillas de madera, barra y paredes revestidas del igual material, ventanas guillotina, vidrios fileteados (por el maestro Gustavo Ferrari), etc. Sin embargo es su dinámica lo que lo distingue entre el repertorio de cafés del barrio (y de toda la Ciudad). Por las mañanas sus mesas se convierten en aulas abiertas de idiomas. Un 70% de la ocupación del café son mesas que funcionan de laboratorios de lenguas. En charla con los mozos y encargado, nadie supo confirmar cuándo se inició esta costumbre ni cómo ni porqué se juntan ahí. Los dueños tampoco les piden ninguna explicación a los maestros por horas. Las clases se dan y punto. Es un acuerdo tácito en el que sólo se le paga al lugar lo consumido en la mesa. Lo cierto es que el salón se parece a una babel mientras se lo transita buscando una mesa disponible. Detrás de la que ocupé, no puedo afirmar que idioma se estaba enseñando, pero me sonaba a ruso o alemán. Sigue leyendo

El Bar de Julio

Buenos Aires tiene sus espacios de culto donde el café, tango y bohemia siguen dialogando con códigos que constituyen la porteñidad. Muchos de estos lugares están en la periferia (ver, x ej. https://cafecontado.com/2013/09/12/el-faro-de-villa-urquiza/) de la ciudad. O bien ocultos en los barrios del sur. Sin embargo, existe uno que se sostiene en pleno centro. Y cuando digo pleno centro, me refiero al pleno centro. Frente al mismísimo Obelisco. Es El Bar de Julio.

20140214_095020El Bar de Julio queda sobre la Av. Roque Sáenz Peña (Diagonal Norte) al 1129. Desde su vereda se puede tomar un café mirando al Obelisco: Buenos Aires al palo. El lugar tiene una historia singular. Fue reducto de la noche tanguera de la época de oro del tango. Las fotos colgadas en sus paredes de famosos músicos y letristas que lo visitaban a menudo, cuando en verdad era el Bar de Julio, no deja mentir. Su actual dueño es Howard Albert Wayne, nacido en Tennesee, USA, aunque criado en el país. Compró el lugar en 1996 cuando funcionaba como una sanguchería de gallegos y a poco ponerse a refaccionarlo aparecieron los viejos vestigios de pasado tanguero. Como, por ejemplo, un mural de Carlos Gardel. Luego fueron antiguos parroquianos los que lo fueron poniendo al tanto a Howard de las historias y personajes que lo frecuentaban, entre otros, el Polaco Goyeneche, Rubén Juárez y Alberto Marino. Afortunadamente todo está documentado y exhibido. El salón sigue manteniendo las viejas mesas con sus sillas de madera. Sigue leyendo

Los 3 Hermanos

Hay pocos Cafés que tengan entrada por una cuadra y salida por la de atrás. En Buenos Aires se cuentan El Tortoni y Los 36 Billares con puertas que dan a la Avenida de Mayo y la calle Rivadavia. Pues el barrio de Chacarita tiene un tercer ejemplo: Los 3 Hermanos, con puertas de entrada y salida hacia la Avenida Forest y Jorge Newbery.

20131216_114000Los tres hermanos: Jesús, Manuel y Ángel Rivadella llegaron en 1958 de Santiago de Compostela para hacerse cargo del espacio que funciona desde 1914 y que anteriormente tuvo diferentes nombres como «La Reforma» y «La Flor». El Café supo abrir las 24 hs cuando la clientela se nutría de los talleres de ropa del barrio y por las noches era parada obligada de músicos de orquestas de tango. Hoy abre de lunes a sábado de 6 a 16hs. El largo salón sale a las dos calles y una larga barra se luce con tapa de mármol e iconografía de dos de los grandes amores que supieron desarrollar los gallegos que vinieron a hacer la «América»: Boca Juniors y el Deportivo Español. Sigue leyendo

La Chirilísima – Café + helado en La Boca

fachadaLa Chirilísima tiene una rica historia en La Boca. En la primera mitad del siglo XX funcionó como tambo y como proveeduría de barcos. Un gallego, Cosme, la compró en el ’40 y regenteó hasta el ’83 cuando la familia Cirilli se hizo cargo del lugar. Por esos años estaban de moda las «lecherísimas» entonces juntaron ambos nombres y quedó La Chirilísima.

La Chirilísima queda en calle Olavarría, casi esquina Del Valle Iberlucea. O sea, para los que no se ubican en el barrio, a 200 mts de la Bombonera y a 200 mts de Caminito. Puro corazón boquense. En épocas de iced coffee o café frappé, La Chirilísima hace la doble función: Cafetería y heladería. Se planta orgullosa defendiendo la identidad local a través del castellano. Abre de lunes a sábado de 7 a 19 hs. Sus mediodías son muy curiosos. La Chirilísima sirve de salón comedor de buzos. Leyó bien, buzos de buceo. Pertenecen a la empresa Almirón (aprox. unos 20) que almuerzan a diario en el local. ¿En cuántos sitios de Buenos Aires pueden encontrarse con buzos compartiendo anécdotas y experiencias a su alrededor? La Chirilísima le recuerda a uno que Buenos Aires es un puerto. Sigue leyendo