Restauran el Boliche de Roberto

Filmación de “Un tango maldito”

Notición. Cada vez falta menos para la reapertura de El Boliche de Roberto (que ya fue contado). En esta nota de La Nación (por Marina Gambier) encontrás más info. En ese Boliche filmé le puse letra a Osvaldo Peredo cuando hicimos el corto “Un tango maldito“. Este es el nuevo facebook del Boliche: El Boliche de Roberto – El verdadero. A seguirlo.

 

 

Conversaciones a la medianoche con Rolando Hanglin

9L7A9947

Audio del programa RH23 (Radio 10) emitido a las 00.15 del martes 09/02/16

//radiocut.fm/audiocut/embed/mini/blog-cafe-contado-y-la-flor-de-barracas

La Flor de Barracas

Barracas nació con Buenos Aires. O casi. Porque si bien no entra dentro del ejido diagramado por Garay, lo cierto es que las mejores condiciones climáticas para construir un puerto estaban a la vera del Riachuelo y fue allí donde anclaban las embarcaciones y donde, con el tiempo, se establecieron las construcciones que le terminaron dando nombre al barrio. Otra distinción para los barraquenses. Su nombre no proviene a partir de una parroquia, la veneración a un santo, tampoco de un prócer ni los sueños de prosperidad urbana de un inmigrante adinerado. Barracas es un sustantivo que bien podría conjugarse. Remite a una acción que vive, respira y transpira. La del acopio de la producción del trabajo. En el barrio se encontraban las principales industrias del país: automotrices, alimentarias, textiles, gráficas, ferroviarias, etc. Barracas es, además de su pasado patricio con trágicas historias de amores de novela, fundamentalmente, la historia de una argentina productora de bienes con estándares internacionales.  En ese enclave fabril, rodeada de moles de altísimo patrimonio urbanístico, se encuentra, aún de pie, desde 1906, orgullosa y radiante, La Flor de Barracas.

HDR

La Flor de Barracas, Barracas – Ph: Ana Luz Sanz

9L7A0088

La Flor de Barracas, esquina mistonga – Ph: Ana Luz Sanz

La Flor nació fonda. Y jamás cambió de rubro. Más de 100 años dando de comer a una barriada. Pocos espacios en Buenos Aires mantienen esta inalterable identidad. Tuvo pasado lumpen. Se la conoció como “La Puñalada”, “Tarzán”, “Luna Park”. Resulta innecesario ponerse a explicar el porqué de tantos redundantes motes. A partir de 1965 adquirió su denominación actual. La bajada conceptual de “esquina mistonga” responde a los antecedentes mencionados. Mistonga en lunfardo significa pobretón. En el tango Melodía de arrabal se dice: Hay un fuelle que rezonga en la cortada mistonga. Sigue leyendo

London City

ochava

London City, Montserrat – Ph: Café contado

Siempre me resultó extraño el hecho que la Plaza de Mayo no tuviera ningún café con grandes ventanales que mire hacia esta. Nuestros antecedentes españoles y el ejemplo de todas las plazas cívicas de todos los pueblos del país confirman que no hay plaza central sin café (en verdad, medio de refilón, está el Café Vieja Victoria, pero Uds. entienden a que me refiero). Es que hubo. En su momento los arcos de la Vieja Recova tenían cafés, bares y boliches. Y luego rodeando la Plaza hubo hoteles y confiterías (como el café del Hotel de Londres). Los gobiernos dictatoriales más el establecimiento de edificios públicos intentaron provocar el “vaciamiento” de la plaza de parroquianos que, en situación de ocio, pudieran alterar o conspirar contra el orden establecido (sospecho que fue esa la idea, pero no lo lograron). Es por eso que, sin ser un típico café de plaza, el primero que se me ocurre enumerar tomando Plaza de Mayo como Km 0, es la London City (Hotel de Londres, London City, como para dejar bien en claro el peso que tuvo la influencia británica en nuestra sociedad). Sigue leyendo

Café Retiro

Toda metrópolis que se precie tiene su Gran Estación Central de Trenes. Buenos Aires tiene tres. La de Retiro es quizás la más imponente. Tal cual el café en su interior. El Café Retiro es uno de los declarados Notables de la Ciudad. Y no hay más que conocerlo para entender que no le cabe otro adjetivo. Está ubicado dentro de la Estación de la línea Mitre y se acerca a su centenario. Data de 1915.

20141003_145935

Café Retiro – Ph: Café Contado

La Estación del Ferrocarril Mitre es la cabecera más importante de Retiro. Fue diseñada por los arquitectos Eustace L. Conder, Conder Roger y Sydney G. Follet, junto al ingeniero Reginald Reynolds, todos británicos residentes en nuestro país. Se construyó entre 1909 y 1915. El proyecto original pretendía construir la estación de tren más grande del mundo para la época, pero el inicio de la Primera Guerra Mundial modificó los planes por la dificultad de transporte de las partes que provenían de Liverpool. Si bien todo (constructores, estructuras) refiere a Inglaterra, el edificio pertenece al academicismo francés. Fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1997.

Retiro

Café Retiro – Ph: Café Contado

Sigue leyendo

Le Caravelle

Si existe un café en Buenos Aires que a través de su vidriera las vio todas, pero todas (esplendores, decadencias, finales de ciclo, rotación de vientos, marchas, contramarchas), las que nos pasaron en los últimos cincuenta años y que se mantuvo con inalterable entereza a los cambios inexorables de su entorno exterior, es Le Caravelle.

Fachada

Ph: Café contado

Le Caravelle queda en Lavalle 726, es un café de parado, no tiene mesas, es un reducto italiano en pleno centro de Buenos Aires. Abrió en 1962 e integra el listado de Cafés Notables de la Ciudad. Sus creadores deben haber palpitado el ritmo arterial de Lavalle cuando lo pensaron. A principios de la década del ’60, la calle Lavalle ya pedía peatonalidad a los gritos (la peatonal Florida recién sucedió en 1971). Cines, oficinas, cines, restaurantes, cines, subtes, y más cines, la tenían como EL destino de ocio para los porteños. En esa dinámica, un café al paso era el ideal. Todavía hoy, en horas pico (las gastronómicas), mantiene su energía febril. Sigue leyendo

La Embajada

El listado de Cafés Notables ofrece una variada tipología y se distribuyen por toda la ciudad. Por una lógica cuestión de antigüedad, la gran mayoría se concentra en el centro. Y dentro de éste, sobre la Av. de Mayo donde la comunidad española dejó su impronta. En el Café Iberia (Av. de Mayo y Libertad) paraban los republicanos. En la vereda de enfrente, en el Español, los franquistas. Pero existía uno en particular, de reducido espacio (si se lo compara con los inmensos cafés que se suceden o sucedieron a lo largo de nuestro eje cívico), ubicado a escasos metros de la avenida, en Santiago del Estero 88, que fue un reducto que reunió a españoles de diferentes colores e ideologías durante la Guerra Civil de ese país. Su nombre no pudo ser más adecuado: La Embajada.

Ph: Café Contado

Ph: Café Contado

La Embajada es el antiguo despacho de bebidas que completaba al almacén de ultramarinos que funcionaba en la esquina de Santiago del Estero e Hipólito Yrigoyen. El bar se mantiene casi igual al original. Boiserie, mesas de madera, sillas vienesas, piso de mosaico granítico, barra revestida en mármol con tapa de estaño y grifo con forma de cisne. Todo forma parte de un edificio de estilo francés construido en 1913 por los ingenieros Fox y Damianovich , y que llega hasta la esquina de la Avenida de Mayo donde hay un Starbucks. El contraste es Notable (con todas las acepciones, sentidos y simbolismos de la palabra). La decisión entre consumir una propuesta o la otra es toda una definición de principios y un verdadero acto político y de fomento del sentido de pertenencia. Sigue leyendo

La Buena Medida

La Boca es uno de los barrios más representativos de nuestra historia. Nació (prácticamente) a la par de la Fundación de la Ciudad, fue puerto, acompañó el desarrollo de la nación, recibió las oleadas inmigratorias, sufrió profundas crisis y se le conocen varios resurgimientos. Barrio con muchos de los Cafés Notables de la Ciudad. Pero con uno, en particular, que también podría integrar el listado de los cafés que apenas se notan o cafés del bajo fondo: La Buena Medida.

20140912_130354

La Buena Medida queda en Suárez 101, esquina Caboto, frente a una plaza mítica que fue la primera del barrio e inaugurada en 1894: Plaza Solís. En esa plaza, en abril de 1905, nació Boca Juniors. Pavada de capital simbólico. En ese mismo año, en una de sus cuatro esquinas, también abrió este almacén-bar que abastecía a toda la barriada y al pujante movimiento portuario. Es probable que el nombre se deba al modo de venta de principios del siglo XX cuando todo se pesaba y despachaba suelto. En uno de los espejos del interior del bar también se exhibió por años la leyenda “Para tomar bebida, tomar la buena, para tomar la buena, La Buena Medida”. La esquina fue cambiando de propietarios hasta ser adquirida por Ángel (el Bebe) Schiavone en 1972.

La plaza, la esquina y el bar sirvieron de escenario a varias películas. En 1969, Palito Ortega junto a Juan Carlos Altavista, Javier Portales y varios otros grabaron muchas escenas de “Los muchachos de mi barrio”. Las imágenes pueden encontrarse en youtube aunque no son de buena calidad. Pero fue en 2002 que La Buena Medida se lució como reducto del hampa y parroquianos lúmpenes. En “El oso rojo” de Adrián Caetano, Juilo Chávez junto al mago René Lavand, se lucieron en varias escenas. Durante una escena de una pelea, Julio Chávez se cubre en una ancha columna que hoy se encuentra en el medio del salón y que formó parte de la pared que dividió al almácen del bar original hasta ser adquirido por el Bebe Schiavone que unificó ambos ambientes en un único espacio. Sigue leyendo

Bar El Federal

No fue deliberado. Simplemente se dio. De los cinco cafés que conforman el grupo Los Notables (Poesía, Margot, Celta, de Cao y Federal) el único que aún no había contado era El Federal. Y en el año de su 150 Aniversario. Quizás me intimidó su inmenso capital simbólico y cultural más el temor a no estar a su altura. Porque El Federal carga sobre sus vigas y dinteles el peso de nuestra historia. A través de sus vidrieras se puede contar la vida de Buenos Aires. Nació como pulpería en 1864 cuando esto seguía siendo una aldea.

20140425_173710

Está ubicado en la esquina de Perú y Carlos Calvo, San Telmo, el famoso Barrio Sur del trazado original de Garay. Aunque la esquina, por décadas, fue la periferia de la ciudad. Luego se fueron afincando las familias adineradas que se establecieron en la zona hasta que la epidemia de fiebre amarilla de  1871 las corrió hacia el Norte. El Federal ya funcionaba. Y volvió a ser periferia. En su derrotero pasó de pulpería a prostíbulo y luego a almacén con despacho de bebidas. Es decir, la esquina siempre tuvo un destino “comercial”.

20140814_101902El Federal fue protagonista de los cambios, crisis, refriegas, persecuciones y primaveras políticas que nos cuentan. Imaginen la cantidad de historias de vida que acumulan sus mesas y sillas. O las confesiones que flotan en la barra. Miles de historias de amor, desengaños, rupturas, promesas, infidelidades, sobrevuelan el aire del lugar. Incluso no le falta un crimen pasional. Cuando funcionaba como almacén, se conoce que la hija del dueño engañaba a su pretendiente quien, enterado que estuvo del asunto, la asesinó en la puerta del local. 150 años, qué menos. De espectros que se pasean por sus salas, pero también de un repertorio tangible de imágenes paganas que transmiten información allí donde se fije la mirada. Aunque no siempre alcanza con ver para mirar. A la mirada hay que formarla. Es por eso que El Federal exige más de una visita. Todo el espacio está narrado en lenguaje de códigos. Y cuanto más se los comprenda más valiosa, reconfortante y enriquecedora será la experiencia. Sigue leyendo

El Boliche de Roberto

Buenos Aires tuvo hasta avanzado el siglo XX varios almacenes con despacho de bebidas. Por lo general el almacén estaba en la esquina con ingreso por la ochava y en una pieza separa pero contigua, también con salida a la calle, estaba la barra donde se juntaban por la tarde los hombres (no estaba bien vista la mujer que frecuentara esos ambientes) a tomar alcohol y jugar a las cartas. Cuando la legislación se modificó, muchos terminaron derribando la pared que los separaba y ampliando el salón reconvirtiéndolo en grandes almacenes que luego derivaron en bares o restaurantes. Los hay y muchos. Y muy conocidos: el Bar de Cao, Miramar, Difei, etc. Pero existe un caso singular en Almagro. El almacén de la esquina cerró y cambió de rubro y quedó sólo el pequeño bar que con los años se convirtió en el Boliche de Roberto.

barra 2

El Boliche de Roberto está en Bulnes 331, casi esquina Perón. En diagonal a la Plaza Almagro. Es uno de los Cafés Notables de Buenos Aires. Pero lo suyo es el bajofondo. Abrió en 1893 y se lo conocía como “La Casaquinta”. Tenía palenque donde descansaban los caballos de los carreros que iban al Mercado de Abasto. Más tarde se lo llamó 12 de Octubre (es su nombre oficial). En 1960 Roberto con su hermano Jorge heredan el almacén-bar. Sigue leyendo