La Flor de Barracas en Radio Mitre

 

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El Café Notable La Flor de Barracas fue mencionado en Radio Mitre. Cliqueá en:

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Conversaciones a la medianoche con Rolando Hanglin

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Audio del programa RH23 (Radio 10) emitido a las 00.15 del martes 09/02/16

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Del Variedades y el Casino

El cronista callejero está cumpliendo este año la reiterada promesa (o amenaza) de recorrer los cabarets, dancings y otros peringundines que en Buenos Aires han sido, y a tal efecto debe continuar su reseña de aquellos establecimientos que a fines del siglo XIX y comienzos del XX se pueden considerar sus antecedentes. Ya anduvo por los primeros recreos y cafés-concert y, en la última entrega, recordaba al Alcázar y al Pasatiempo, quizá los primeros lugares de mala fama debido a su selecto público de “niños bien” y no tan bien que engrosaron los archivos de la patota porteña y fueron los padres de aquellos otros que alborotarían las noches del Hansen, el Tambito y demás recreos del viejo Palermo.

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José Gregorio Lezama

Así pues, y siguiendo en lo posible el hilo cronológico, le toca al cronista acercarse al Variedades, que ocupó un solar de la calle Esmeralda hoy convertido en estacionamiento. ¡Y qué solar lleno de historia, caramba! Estamos hablando de la esquina sureste de Corrientes y Esmeralda, que allá por 1870 era propiedad de Emilio Castro, gobernador de la provincia de Buenos Aires y que, según Alfredo Taullard (en el ya citado Historia de nuestros viejos teatros), fue adquirido con malas artes por José Gregorio Lezama que construyó el teatrillo Variedades, inaugurado el 25 de mayo de 1872. Este señor Lezama merece un párrafo aparte: es sabido que el Parque Lezama era su quinta y por él lleva su nombre, pero en general se desconoce que poseía grandes extensiones de tierra en la Provincia, como el actual partido de Lezama, e incluso un “terrenito” sobre el Riachuelo que abarcaba gran parte del fondo de Barracas, Parque Patricios y Pompeya en el cual funcionó la primera quema de basuras allá por 1870. Sigue leyendo

La Flor de Barracas

Barracas nació con Buenos Aires. O casi. Porque si bien no entra dentro del ejido diagramado por Garay, lo cierto es que las mejores condiciones climáticas para construir un puerto estaban a la vera del Riachuelo y fue allí donde anclaban las embarcaciones y donde, con el tiempo, se establecieron las construcciones que le terminaron dando nombre al barrio. Otra distinción para los barraquenses. Su nombre no proviene a partir de una parroquia, la veneración a un santo, tampoco de un prócer ni los sueños de prosperidad urbana de un inmigrante adinerado. Barracas es un sustantivo que bien podría conjugarse. Remite a una acción que vive, respira y transpira. La del acopio de la producción del trabajo. En el barrio se encontraban las principales industrias del país: automotrices, alimentarias, textiles, gráficas, ferroviarias, etc. Barracas es, además de su pasado patricio con trágicas historias de amores de novela, fundamentalmente, la historia de una argentina productora de bienes con estándares internacionales.  En ese enclave fabril, rodeada de moles de altísimo patrimonio urbanístico, se encuentra, aún de pie, desde 1906, orgullosa y radiante, La Flor de Barracas.

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La Flor de Barracas, Barracas – Ph: Ana Luz Sanz

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La Flor de Barracas, esquina mistonga – Ph: Ana Luz Sanz

La Flor nació fonda. Y jamás cambió de rubro. Más de 100 años dando de comer a una barriada. Pocos espacios en Buenos Aires mantienen esta inalterable identidad. Tuvo pasado lumpen. Se la conoció como “La Puñalada”, “Tarzán”, “Luna Park”. Resulta innecesario ponerse a explicar el porqué de tantos redundantes motes. A partir de 1965 adquirió su denominación actual. La bajada conceptual de “esquina mistonga” responde a los antecedentes mencionados. Mistonga en lunfardo significa pobretón. En el tango Melodía de arrabal se dice: Hay un fuelle que rezonga en la cortada mistonga. Sigue leyendo

Dany

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Café Dany, Barracas – Ph: Café contado

El Café Dany está en la calle Dr. Ramón Carrillo 306. Este dato no debe decir mucho para quienes no frecuentan la zona sur de la ciudad, pero quizás sí lo sea su denominación anterior: Vieytes (y aún antes fue Salta que llegaba hasta el Riachuelo). Decir “Vieytes” “Borda” o “Moyano” son sinónimos. Remiten automáticamente al Hospital Neuropsiquiátrico de la Ciudad. A los locos. Horacio Ferrer lo inmortalizó en el mítico Balada para un loco cuando dice De Vieytes nos aplauden: “¡Viva! ¡Viva!”, los locos que inventaron el amor; y un ángel y un soldado y una niña nos dan un valsecito bailador.

Pues el Dany queda frente al Borda. Aunque el soldado ya no se ve (y eso que la zona está custodiada por Prefectura); niñas, con absoluta certeza, ya no circulan por la zona; y, sí deben seguir bailando algunos ángeles por el barrio. Sigue leyendo