Los Cafés Notables de Buenos Aires (y su Campeonato???)

Por estos días se está llevando a cabo, auspiciado por BA Capital Gastronómica, el Concurso El Mejor Café Notable de la Ciudad. Como desde hace tres años tengo el mío propio, La Flor de Barracas, me llegó la invitación a participar. Y me negué. De igual modo que cuando se eligió la Mejor Milanesa de Bodegón. Mi rechazo al convite responde a varias razones. En primer lugar, no creo que exista el “mejor” Café. Llevo muchos años estudiando a nuestros Cafés y si hay algo que puedo afirmar es que no existe el mejor. Ni siquiera un podio a una tabla de posiciones. Cada Café responde a una barriada, un entorno, un capítulo diferente del relato que cuenta la historia de Buenos Aires. No es igual un Café del Eje Cívico, que el que está en un barrio señorial o el que es frecuentado por laburantes o el que pertenece a un arrabal que supo ser pendenciero. Y todos hablan de nosotros. Pero, no es sólo eso lo que me molesta. Hay algo peor. Considero que el Estado porteño no está para organizar campeonatos sino para acompañar, apoyar, asistir, equilibrar diferencias. “Los Cafés Notables son parte del encanto de Buenos Aires, y con este nuevo concurso queremos potenciarlos para que aumente el turismo, el consumo y como consecuencia el empleo. El 53% de los argentinos bebieron café durante el último año, con un promedio de casi un kilo de consumo per cápita”, manifestó el vicejefe de Gobierno, Diego Santilli. (Así dice la publicidad del Campeonato). No. No Santilli. Estoy totalmente en desacuerdo. En todo caso el turismo concurrirá en mayor medida a los primeros tres de la lista. Exactamente eso pasó con el concurso de la Mejor Milanesa. El ganador de Villa del Parque ahora tiene cola en la vereda (y me alegro mucho por ello) mientras que muchos otros bodegones cierran casi a diario. Justamente el Estado debe balancear estos desequilibrios y no agudizarlos. Y si se consideraba a la milanesa como parte de nuestro patrimonio identitario gastronómico (adhiero a la moción) se hubiese estimulado su consumo mediante distintas acciones (puedo proponer varias).

Volvamos a los Cafés. También se me ocurren varias formas de fomentar el consumo en los Notables (y que no afectarían a las arcas públicas). Tengo una Maestría en UBA al respecto. Ah, y el empleo no se lo genera haciendo campeonatos para determinar al mejor. Absolutamente falso. En fin, allí anda circulando el Concurso de BA Capital Gastronómica. Gracias por la invitación. He decidido no involucrar a La Flor de Barracas en este tipo de competencias.

Carlos Cantini. Un parroquiano servidor. Café contado.

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Crónica Café/La Ibérica

Buenos Aires es una sobredosis de información. Caminarla es recibir a cada paso diferentes referencias de época, culturas, arquitecturas, que lejos están de las urbanizaciones armoniosas y relajadas de otras ciudades del mundo. En ese caos tan agobiante (como también excitante) se ocultan tesoros que aún estando en senderos que se recorren con frecuencia ocultan sitios que cuentan la historia de vida porteña. Hace pocos días circulando en auto por la Avenida Entre Ríos, en el cruce con Cochabamba, observé algo que me llamó la atención. Debo decir que en 55 años no lo había notado (el Café, me enseñaron luego, data de 1950), pero esa tarde noche, con esa luz invernal, La Ibérica brilló como nunca. Pocos días más tarde volví. De mediodía. La esquina se me presentó como un espacio noble. Entrada de roble a dos hojas, piso original, barra con estaño, ventana guillotina; un espacio con carácter.

La Ibérica, Constitución - Ph: Café contado

La Ibérica, Constitución – Ph: Café contado

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Conversaciones a la medianoche con Rolando Hanglin

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Audio del programa RH23 (Radio 10) emitido a las 00.15 del martes 09/02/16

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Dany

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Café Dany, Barracas – Ph: Café contado

El Café Dany está en la calle Dr. Ramón Carrillo 306. Este dato no debe decir mucho para quienes no frecuentan la zona sur de la ciudad, pero quizás sí lo sea su denominación anterior: Vieytes (y aún antes fue Salta que llegaba hasta el Riachuelo). Decir “Vieytes” “Borda” o “Moyano” son sinónimos. Remiten automáticamente al Hospital Neuropsiquiátrico de la Ciudad. A los locos. Horacio Ferrer lo inmortalizó en el mítico Balada para un loco cuando dice De Vieytes nos aplauden: “¡Viva! ¡Viva!”, los locos que inventaron el amor; y un ángel y un soldado y una niña nos dan un valsecito bailador.

Pues el Dany queda frente al Borda. Aunque el soldado ya no se ve (y eso que la zona está custodiada por Prefectura); niñas, con absoluta certeza, ya no circulan por la zona; y, sí deben seguir bailando algunos ángeles por el barrio. Sigue leyendo

Bar Antonio – Curuzú Cuatiá (Corrientes)

20150602_101215El Bar Antonio no queda en Buenos Aires, pero, vamos, que tampoco me voy a reducir a un territorio determinado a la hora de contar tesoros encontrados. Una jornada cultural me llevó hasta Curuzú Cuatiá. Llegué de madrugada y a un horario prudente me largué por el pueblo en busca de un café. Ardua tarea. A la Plaza Central sólo mira una heladería-café con la falta de identidad propia de un sitio globalizado que puede replicarse por igual en cualquier sitio. Fui y vine por la calle principal y por su paralela (también comercial) sin éxito (no cuento pizzerías, no califican, y sólo observé una). Curuzú es una ciudad que, por su tamaño, la gente vuelve a sus casas y los puntos de encuentro son las plazas y parques.

Las vueltas me llevaron a la Terminal de Ómnibus. La misma de mi arribo horas antes. Y allí estaba. En la vereda de enfrente. Pura lógica. (Bien temprano, cuando llegué, estaba cerrado). El sitio donde recaen los que no tienen dónde ir. El Bar Antonio. Sigue leyendo

La Piedra

La Piedra queda en Corvalán 2499. Esquina Hubac. ¿Qué las calles no suenan céntricas? Es verdad. Pertenecen a Villa Lugano, uno de los barrios periféricos de Buenos Aires. Sin embargo, este café es un claro ejemplo que la mística cafetera porteña no se reduce a algunos barrios en particular.

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La Piedra, Villa Lugano – Ph: Café Contado

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Reabre el Café Notable La Coruña

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La Coruña, San Telmo – Ph: Café Contado

El histórico bar La Coruña, uno de los bodegones porteños más antigüos ubicado en pleno corazón de del barrio porteño de San Telmo (Bolí­var 982), reabrirá sus puertas después de dos años y, bajo la dirección de Glodier Dario Biedma, tendrá su inauguración el sábado a las 20 con las actuaciones de la cantautora Romina Grosso, al frente de la agrupación Piraña, y de la murga Lunayembe La Comparsa. (Telam)

Lee la nota completa de Telám.

Café San Antonio

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Café San Antonio, Barracas – Ph: Café contado

El Café San Antonio fue una verdadera sorpresa en mis habituales recorridos (junto a Rita, obvio). Uno puede sospechar que patrimonios históricos como estos todavía existan en el aleph borgeano que es Buenos Aires. Pero se los imagina en rincones más periféricos. Aunque Barracas, por circunstancias históricas (y ubicación geográfica) es también el arrabal (como se denominan por otra parte los hinchas del mítico Sportivo Barracas). En fin, que a esta altura de mi vida, el andar sin rumbo, me regale estos descubrimientos es lo que mantiene a altas temperaturas mi amor por la ciudad.

La frase inmediata que surge al entrar al San Antonio es “parece como si el tiempo se hubiese detenido”. Pero no, el paso del tiempo se observa en cada azulejo, botella, imagen. Sigue leyendo

Rosmari

El último café contado (Café Saavedra) refirió a los bares próximos a las estaciones ferroviarias. Almagro es un barrio atravesado por el ferrocarril, sin embargo las vías circulan varios metros por debajo del nivel de la calle. Los cafés entonces duplican sus secretos porque al misterio del adiós que siembra el tren se le suma la magia de los puentes que remiten a ciudades milenarias de otros continentes. En la esquina de Lezica y Rawson se da esta combinación (poco común en una Buenos Aires plana con pocos desniveles). El resultado es Rosmari, un sitio que de haberlo conocido Jorge Luis Borges lo hubiese tomado como esquina rosada para un cuento de cuchilleros, o parador durante sus caminatas cuando avanzando desde el norte se adentraba en el sur de la ciudad. Nadie ignora que el Sur empieza del otro lado de Rivadavia. Dahlmann solía repetir que ello no es una convención y que quien atraviesa esa calle entra en un mundo más antiguo y más firme, “El sur” (1956).

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Bar Rosmari, Almagro – Ph: Café contado

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