El Bar de Julio

Buenos Aires tiene sus espacios de culto donde el café, tango y bohemia siguen dialogando con códigos que constituyen la porteñidad. Muchos de estos lugares están en la periferia (ver, x ej. https://cafecontado.com/2013/09/12/el-faro-de-villa-urquiza/) de la ciudad. O bien ocultos en los barrios del sur. Sin embargo, existe uno que se sostiene en pleno centro. Y cuando digo pleno centro, me refiero al pleno centro. Frente al mismísimo Obelisco. Es El Bar de Julio.

20140214_095020El Bar de Julio queda sobre la Av. Roque Sáenz Peña (Diagonal Norte) al 1129. Desde su vereda se puede tomar un café mirando al Obelisco: Buenos Aires al palo. El lugar tiene una historia singular. Fue reducto de la noche tanguera de la época de oro del tango. Las fotos colgadas en sus paredes de famosos músicos y letristas que lo visitaban a menudo, cuando en verdad era el Bar de Julio, no deja mentir. Su actual dueño es Howard Albert Wayne, nacido en Tennesee, USA, aunque criado en el país. Compró el lugar en 1996 cuando funcionaba como una sanguchería de gallegos y a poco ponerse a refaccionarlo aparecieron los viejos vestigios de pasado tanguero. Como, por ejemplo, un mural de Carlos Gardel. Luego fueron antiguos parroquianos los que lo fueron poniendo al tanto a Howard de las historias y personajes que lo frecuentaban, entre otros, el Polaco Goyeneche, Rubén Juárez y Alberto Marino. Afortunadamente todo está documentado y exhibido. El salón sigue manteniendo las viejas mesas con sus sillas de madera.

20140214_095037Hoy El Bar de Julio está sobre la parte de Diagonal Norte convertida en peatonal (la que va a Tribunales) en una cuadra con un altísimo promedio de cafés por m2. En sólo 100 mts hay un Café Martínez, el Petit Colón (Café Notable), el República y el Tribunales. Sin embargo, disfrutar de un café con alfajor de maizena o pedirse uno de crudo y queso sin corteza sumergido en la atmósfera familiar que propone Julio (como lo llaman todos a Howard) es un mimo al alma incomparable. El Bar está justo frente a la boletería que vende tickets para los teatros de la ciudad. No hay perdón para pasar a comprar entradas y no completar el círculo cultural escuchando unos tangos mirando al Obelisco. En una ciudad que compulsivamente destruye sus símbolos o donde las hordas de turistas parecen haber expulsado del centro a la gente local, este reducto es, objetivamente hablando, un milagro.

20140214_100831Pero, más allá del mobiliario o la carpintería metálica, fotos y partituras, el gran aporte al sostenimiento de nuestro logro cultural mayúsculo es las tardes de “Tango a la gorra” que se suceden diariamente a partir de las 18 hs. En el interior del Bar o sobre la vereda si el tiempo lo permite, músicos famosos (Luis Salinas) o aquellos que se inician en la carrera, despuntan el vicio sin problemas de cartel. El Bar de Julio no cobra entrada. La paga a los músicos es a voluntad. Impostergable incluir este tip dentro de las cientos de salidas a cada rato incluyen una librería, teatro o caminata por la calle Corrientes.

www.tintaroja-tango.com.ar(Foto obtenida de http://www.tintaroja-tango.com.ar)

Más info:

https://www.facebook.com/elbarde.julio

http://www.ticketsbuenosaires.com.ar/

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4 pensamientos en “El Bar de Julio

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  3. Amo este lugar!!!, perteneció a mi tio julio y mi abuelo juan carlos. me alegra mucho que sigan manteniendo la historia a través de las fotos. muchas gracias por mantener vivo este lugar.
    florencia, nieta de julio.

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