Crónica Café/Gros

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En Buenos Aires llueve. Sentencio sin encontrar mejor modo de estructurar la frase porque las tormentas en noviembre son batallas despiadadas que libran la primavera y el verano. Son cerca de las 9 de la noche y camino por Carlos Pellegrini hacia Libertador. Entro en Gros Café.

El café está concurrido. Detrás mío entra un señor vestido con campera de gamuza (que no se saca durante su cena) y saluda al personal con el conocimiento de parroquiano diario. En otra mesa una pareja de mediana edad charla animadamente. Otros dos venezolanos ocupan una mesa sin apuro ni tiempo ni lugar. La tele está encendida en el canal Gourmet, pero en silencio. Es Louis Amstrong quien nos acompaña con su agradable vozarrón. Sigue leyendo

Café Retiro

Toda metrópolis que se precie tiene su Gran Estación Central de Trenes. Buenos Aires tiene tres. La de Retiro es quizás la más imponente. Tal cual el café en su interior. El Café Retiro es uno de los declarados Notables de la Ciudad. Y no hay más que conocerlo para entender que no le cabe otro adjetivo. Está ubicado dentro de la Estación de la línea Mitre y se acerca a su centenario. Data de 1915.

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Café Retiro – Ph: Café Contado

La Estación del Ferrocarril Mitre es la cabecera más importante de Retiro. Fue diseñada por los arquitectos Eustace L. Conder, Conder Roger y Sydney G. Follet, junto al ingeniero Reginald Reynolds, todos británicos residentes en nuestro país. Se construyó entre 1909 y 1915. El proyecto original pretendía construir la estación de tren más grande del mundo para la época, pero el inicio de la Primera Guerra Mundial modificó los planes por la dificultad de transporte de las partes que provenían de Liverpool. Si bien todo (constructores, estructuras) refiere a Inglaterra, el edificio pertenece al academicismo francés. Fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1997.

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Café Retiro – Ph: Café Contado

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El Barbaro

Es una pérdida de tiempo intentar categorizar dentro de las pautas de un blog al Barbaro. Porque inclasificables (pero geniales) fueron y son sus creadores. Porque mágica como un aleph gigante es la ciudad que lo contiene. Al Barbaro se puede ir a tomar café, comer, tomar un copa, ver fotografías, artes visuales, instalaciones, escuchar tango, flamenco o música electrónica. Algunos lo consideran el primer pub de Buenos Aires. Café contado hace reduccionismo, pero a su vez lo agiganta. Simplemente lo califica: Buenos Aires.

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El Barbaro o Bar O Bar abrió en 1969 en la calle Reconquista 874. Lo fundó Luis Felipe Noé, quien junto a Ernesto Deira, Romulo Macció y Jorge de la Vega integraban un experimento creativo conocido como la “Nueva Figuración”. En 1980 se mudó a la vuelta, en la misma manzana, a su actual ubicación de Tres Sargentos 415. La magia también se mudó dentro de un canasto. Quizás para situarse en una cortada singular con barranca hacia el Bajo. O para quedar más cerca del “Di Tella” y “La manzana loca” (ver link). Las obras de Jorge de la Vega, afortunadamente, también dieron vuelta la esquina. Para sumar más elementos identitarios, su nombre, además, es la utilización de un vocablo con la extraña acepción que sólo aquí se le otorga y lo define: Barbaro. Porque el lugar es sensacional. Sigue leyendo

Socorro, Café

Con el nombre de El Socorro se conoció a la zona cercana a la Basílica Nuestra Señora del Socorro, en la esquina de Juncal y Suipacha. Durante la colonia las parroquias tuvieron gran influencia en la división política de la aldea que era Buenos Aires y, en la mayoría de los casos, terminaron dándole nombre a los barrios. El Socorro es una de excepciones que confirma la regla. Hoy es el barrio Retiro. Sin embargo, un Café, ubicado en la esquina de enfrente a la Iglesia, sostiene la bandera de la resistencia histórica barrial: El Socorro.

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El Socorro lleva más de 70 años sirviendo a los vecinos del barrio. Su estética acompaña la tradición urbanística de la zona. Es un Café todo revestido en madera, barra con banquetas de cuero y mesas con tapa de mármol. La clientela parece no tener el apuro de los transeúntes que se observan a través de los grandes ventanales de vidrio repartido. Mujeres de guantes blancos, señores con aspecto de empresarios, ganaderos de paso por la ciudad, disfrutan sin tiempo de la lectura de los principales diarios nacionales. Incluso, está ofrecido El País de España. La música que acompaña, lógicamente, es clásica. Sigue leyendo