LIBRERÍAS DONDE CONSEGUIR EL LIBRO

Listado de librerías que venden «Café contado. Sobre tus mesas que nunca preguntan» (habrá más e iré actualizando la lista)

BOEDO

El gato escaldado Independencia 3548

CENTRO

Menéndez Libros Paraguay 431

CHACARITA

Falena Charlone 201

LA BOCA

Librería PROA Av. Don Pedro de Mendoza 1929

MONTSERRAT

Caburé libros México 620

PALERMO

Borges 1975 Borges 1975

Eterna cadencia Honduras 5574

La esquina del antigourmet (Próximamente) Soler 5901 esq. Ravignani

Libros del Pasaje Thames 1762

Mil grullas Malabia 1968

PARQUE PATRICIOS

Vuelvo al sur La Rioja 2127

SAN TELMO

Fedro libros Carlos Calvo 578

VILLA URQUIZA

Leeme mucho librería Donado 2290

Bar de Paso. Villa Devoto

Estaba leyendo el último número de @carasycaretasar que homenajea a Atahualpa Yupanqui y recordé un Café. En la revista se menciona cuando don Ata estuvo detenido en la cárcel de Devoto -allá por el año 1951 debido a su militancia en el PC- y, a modo de sometimiento, los carceleros le rompieron el dedo índice de su mano derecha con la intención de interrumpir -lo que ya era- una imparable carrera artística. Lo que no sabían estos obedientes funcionarios públicos era que el cantautor era zurdo.

El Café que traje a la memoria con esta lectura estaba en la esquina de Baigorria y Bermúdez, Villa Devoto. A escasos cien metros de la cárcel. Lo conocí en el año 2009. Por entonces, me encontraba gestionando la publicación de unos libros para el GCBA que hablaban de los barrios la colección completa son tres volúmenes titulados “Historias de barrios”–. Andábamos con @analuzphoto buscando imágenes para acompañar el texto sobre Villa Devoto cuando, dando vueltas, caímos a comer algo en la esquina en cuestión.   

El boliche no integraba la lista de los Notables. Más bien era un valioso exponente de los que apenas se notan. Hoy, doy por seguro, integraría el listado de los @bardeviejes.

Con Luz estuvimos discutiendo largo rato sobre cómo abordar un registro fotográfico del lugar. No llegamos al bar con el plan de contar a Villa Devoto desde sus mesas, pero el sitio merecía ser inmortalizado en fotos. Tampoco deseábamos importunar a nadie. De ahí que, salvo mi definida imagen, todos los presentes salen esfumados.

Hoy volví a pasar por la esquina de Baigorria y Bermúdez. Y charlé con el kiosquero de enfrente. Me contó que el bar cerró hace unos ocho años, cuando falleció su propietario. Luego tuvo otros usos. Del mobiliario no quedó nada. Se conocía como el Bar de Paso. Con P mayúscula, porque Paso se apellidaba el dueño. Bonita puntería. Rememoré mi paso, el de los parroquianos de ese día, el tiempo privado de libertad de los pasantes encarcelados, a Yupanqui y las palabras que le dedicó Eduardo Galeano cuando despidió a su “arriero” amigo: La historia del pobre se canta o se pierde. Como la de este bar. Y tantos otros más.

#cafécontado #bardepaso #villadevoto

Almacén Doña Cata – Valentín Alsina

La categoría “Almacén. Bar. Despacho de bebidas” es una especie extinguida en la ciudad de Buenos Aires. Pero en el conurbano algunos ejemplares, aunque esporádicos, siguen vivos. Tal es el caso del Almacén de Doña Cata, en la calle Paso de Burgos 456, Valentín Alsina. Cata, por Catalina Pindus, era una ucraniana que llegó huyendo de guerras y hambrunas (¿les suena?). Junto a Pedro, su marido, abrieron el pequeño comercio (también ofició un tiempo como pensión a compatriotas que escapaban como ellos) en una barriada obrera rodeada de grandes curtiembres, la SIAM, Gurmendi y una red de pequeños talleres que hacían de soporte a un polo industrial al otro lado del Riachuelo. El año de inicio de apertura es incierto, me dicen Laura y Ariel, sus actuales propietarios. Cuando estos compraron el fondo de comercio en 2010, doña Cata ya era una mujer muy mayor que estimó que el local había abierto hacia 1940. Las fotos que se lucen en el almacén de la propia Catalina y su familia posando en la puerta del almacén parecen ser muy anteriores. La anécdota sabrosa es que Cata siguió viviendo en la trastienda del bar (porque esa había sido su casa), después de haberlo vendido, hasta que falleció en 2019 a sus 95 años.

Yo recibí el dato de la existencia de esta joya directo de mi canillita de La Boca, un habitué. Y me fui a cumplir con mi ritual religioso de misa de 11, pero me encontré con que no servían café. Lógico, mala mía. En su defecto, Ariel me preparó el hit del lugar llamado “cañonazo” una mezcla de fernet y cinzano maridado con un sánguche de matambre y queso. También salen mucho la ginebra, Legui y Mariposa.

Hoy el bar abre de lunes a sábado de 10 a 14 y de 17 a 21 hs. Es un genuino @bardeviejes. Tiene IG @almacen.dona.cata. Laura se comprometió a moverlo más seguido. A veces se arman movidas tangueras. Las fotos son por demás elocuentes. Eximen de mayores comentarios. Solo hay que disfrutarlas. Y cuando puedan péguense una vuelta. Está muy cerca. Del corazón. Digo.

#cafécontado #almacéndoñacata #valentínalsina #lanús

Café Bar San José

Café Bar San José. Otro rincón sin tiempo del sur de la ciudad. Un pedazo de barrio allá en Constitución. Está ubicado en la esquina de San José y Carlos Calvo. Lleva abierto más de 80 años. Luce insignias del Club Deportivo Español y River Plate, un maridaje muy frecuente entre viejos «gallegos» gastronómicos. (La comunidad italiana siempre se inclinó por Boca Juniors). No contamina charlas ni silencios ni reflexiones con música ambiental. La sonoridad del local es la gente. Y un televisor, con muy bajo volumen, que (creo) informa a sus parroquianes hora, día y año que sucede afuera.
#cafésanjosé #cafécontado #constitución #buenosaires

Bar El Progreso

En la esquina de la Avenida Montes de Oca y California sobrevive abierto el Bar El Progreso, último exponente de lo que fue una arteria con bares y cafés que no pertenecían (como hoy) a franquicias desterritorializadas. La antigua calle larga de Barracas fue pródiga en boliches que expresaban con orgullo su carácter local y que empleaban un lenguaje propio y afín al barrio.  Montes de Oca (MdO), desde su nacimiento en el cruce con Caseros hasta el Riachuelo, cobijó (aunque fueron muchos más) a: “El sol”, MdO e Ituzaingó; el café y pulpería “La luna”, haciendo esquina con Uspallata, lugar de payadores; “El pensamiento”, en la esquina noroeste con Brandsen (cerrado hace unos pocos años); la pulpería, -luego bar, finalmente pizzería café- “La banderita”, famosa posta de carretas y almacén con despacho de bebidas que funcionó desde la época de Juan Manuel de Rosas hasta 1983 en el mítico cruce con Suárez (esquina noroeste); “El león”, MdO y Australia (hoy Quinquela Martín), esquina noroeste, tocaba Agustín Bardi a principio del siglo XX; el café “Una noche de garufa”, MdO 1675/81, regenteado por Eduardo Arolas junto con Luis Bettinelli hacia 1912, se dice que el espacio lo amoblaron con el descarte del Cabaret Armenonville; el T.V.O., MdO 1786, casi esquina Iriarte, que ocupaba la punta de la quinta donde transcurrió el drama Amalia de José Mármol; y, por último, “Tres esquinas”, viejo baluarte del arrabal,  como escribió Enrique Cadícamo para el tango homónimo, en MdO y Osvaldo Cruz, esquina noreste.

El Bar El Progreso (Café Notable de Buenos Aires, por cierto) ocupa la planta baja de un edificio construido en 1911 (que antes fue la farmacia Villela). Supo tener un salón familiar diferenciado. Hoy es una única planta amplia y luminosa que ha servido como set de filmación para largometrajes y cortos publicitarios de megamarcas. Abrió sus puertas en 1942 con un nombre que representaba el latir cotidiano de una época con sueños de prosperidad. La construcción de la autopista 9 de Julio en su unión con el Puente Pueyrredón le restó de un flujo vehicular que lo ubicaba en un lugar central para convertirlo en un bar de los márgenes. Cosas de otro progreso. Un retroceso.

Foto: @gabynahumada

#barelprogreso #barracas #cafécontado #buenosaires

Confitería Saint Moritz

La Confitería Saint Moritz funciona desde abril de 1959 en la esquina de Paraguay y Esmeralda. Ocupa la planta baja de un edificio que es fiel exponente del barrio de Retiro. Como lo es su salón y denominación. Saint Moritz es un complejo turístico alpino (queda en Suiza). Destino vacacional que también lo fue de muchos en la barriada, aunque no se accediera por la ruta 2. Equidistante de la calle Florida, es decir, de las Grandes Tiendas Harrods (el Florida Garden no existía todavía, pero sí la Confitería Augustus) y de la Plaza San Martín. Su época de esplendor fue la década de los años sesenta cuando completaba las salidas para familias vecinas que caminaban las cuatro cuadras hasta los cines de Lavalle.

Pero la magia del lugar, además de que siga abierto, es su cartelería que se mantuvo sin alteraciones durante tantos años en los cuales el marketing y los modos del lenguaje lo modificaron todo. Quien observó este detalle y lo hizo público fue la diseñadora gráfica Julieta Ulanovsky (@julietaula del @estudiozkysky), que, además, junto a la diseñadora Sol Matas crearon una tipografía llamada, y como no: Saint Moritz (+ info en la web). Dice Julieta “es una tipografía con un cierto aire de dibujo de manga repostera. Pero no es empalagosa. La letra evoca algo de la belleza simple e inocente de las Confiterías, esos lugares donde aún se usa el buen trato, la delicadeza de una carta esmerada y el cuidado para lo que será un momento de goce puro. Momentos para compartir con una amiga, con una cita, con la gente del lugar, para leer un libro o únicamente mirar por la ventana.”

Sin más.

El hecho curioso es que se desconoce quién fue el autor del cartel. Probablemente haya sido encargado a un letrista o carpintero que legó a Buenos Aires de una imagen que hoy distingue a este rincón, entre tantos bares y cafés, y que ya forma parte de nuestro patrimonio urbano. Una cartelera tipográfica que cuenta a Buenos Aires. Construida por un porteño tipo.

La foto 1 es mía, la 2 de @alejandroarcuri, la 3 uso de tipografía Saint Moritz para el film “Fanny camina” de Alfredo Arias e Ignacio Masllorens.

#saintmoritz #cafécontado #buenosaires #retiro

Confitería Saint Moritz – Paraguay y Esmeralda – Retiro – Buenos Aires
Foto: Alejandro Arcuri
Uso de tipografía Saint Moritz

Bar La Paz

Guardo mi banco de fotos viejas de cafés y bares de Buenos Aires en una nube que alojo en mi cerebro. Es por eso que cuando una lectura, mención o referencia me activa un recuerdo, de inmediato voy al registro. En este caso, fue leyendo el libro “Migré” de @liliana.viola. Liliana es una gran escritora y editora de quien aprendí mucho. Pasamos unas buenas jornadas cafeteras en Boedo mientras me conducía por un texto que ya verá la luz. La segunda reminiscencia fue la telenovela “Rolando Rivas, taxista”. En su temporada 1 se emitió las noches de los martes de 1972. Yo cursaba sexto grado y a esa hora ya estaba en la cama. Mis padres la seguían, también acostados, a través de un pequeño televisor apoyado sobre la cómoda de su dormitorio. Desde la oscuridad del mío, apenas sonaban las primeras estrofas de “Taxi mío” -el tango de inicio- sentía que esa, y ninguna otra cosa, era la felicidad. (Recién al año siguiente cuando Migré puso al aire “Pobre diabla”, los viernes, me permitieron “trasnochar” para dejarme llevar por ese mundo mágico y migreano que me acompañó durante toda mi adolescencia). En tercer lugar, por último, La Paz.

Liliana inicia el capítulo 1 de su libro narrando un encuentro fortuito que tuvo con Alberto Migré en febrero de 2006 en el bar La Paz. Y cómo no pudo o supo abordarlo. La secuencia es exquisita. Digna de uno de los tantos y recordados personajes poderosos que el dramaturgo dio vida en la pantalla chica. La foto la elegí porque es de principios de los años ’70. (El Dodge 1500 salió a la venta en 1971 y, muy pronto, fue taxi.) Esos donde Migré construyó sus más grandes éxitos. Que corrían junto a otros logros (comparados con las cifras actuales) que señalaban los índices de ocupación, crecimiento y educación de la Argentina. En 1972, el gobierno militar puso fin a las proscripciones y llamó a elecciones libres. Comenzaba la postergada normalización institucional y la consolidación del progreso social. Pero pasaron cosas.

El Bar La Paz, antes y después, fue célebre por un sinnúmero inagotable de situaciones y personajes que pesaron fuerte en nuestra historia política y social. Hoy, no existe más. No tenemos paz.

PD: el libro “Migré” fue censurado y retirado de las librerías. El archivo en PDF circula por la web. Recomiendo su lectura.

 #lapaz #cafécontado #albertomigré #migré #buenosaires