Café Saavedra

Buenos Aires, como ciudad puerto que es, está atravesada por varias líneas ferroviarias. Con muchas estaciones dentro de su territorio. Y a cada estación le corresponde su café-bar cercano. Pero pocas, muy pocas, lo sostienen tan genuinamente original como la Estación Saavedra y su estrella más cercana: el Café Saavedra.

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Café Saavedra – Ph: Café contado

El Saavedra es un reducto de documental del National Geographic. Sus actuales operadores (muy jóvenes) dicen, con margen para no equivocarse, que tiene más de 70 años… Son muchos más que eso!!! 2014 menos 70 da: 1944, y la Estación se inauguró en 1891. No me animo a afirmar que son del mismo año, pero este café ya debe ser centenario. En su época de esplendor fue conocido como “El colmao” por la cantidad de gente atiborrada en su interior (el lugar es pequeño, propio de sitio de copetín al paso) más los que ocupaban toda su vereda.
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Café Florida

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Café Florida – Ph: Café contado

En apenas 200 metros de la Av. Boedo hay dos Cafés Notables (Homero Manzi  y Margot), otros dos con igual capital simbólico (Trianón y Pugliese) y propuestas muy interesantes como Pan y Arte. Pero, además de estas notables opciones hay un café (Boedo 944) de los que apenas se notan, el Café Florida.

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Café Florida – Ph: Café contado

Para aquellos que aman la estética de los años ’70, el Florida es un templo en estado puro. Abrió en 1971 y desde entonces se mantiene igual. Es un auténtico café sin otras pretensiones de servicio y gastronomía que no sean las esperables y habituales a un “café de barrio” y no “del barrio, porque hay muchos” como afirma Luis, su propietario. Sigue leyendo

Bar Argerich

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Bar Argerich – Ph: Café contado

El Argerich está en la puerta de entrada a La Boca. Sin embargo la imponente presencia del Hospital (Argerich) lo condiciona y otorga carácter de Café de Guardia. Tiene una mistura auténtica. De nula impostura. Por un lado, es un bar de laburantes, pero también acoge a aquellos que fueron expulsados del sistema laboral. Sus otros habitues cotidianos son visitadores médicos, más los enfermeros y profesionales que se cruzan constantemente para escapar del stress hospitalario. También, lógicamente, sus mesas se nutren de familiares de internados que recargan energía en las mesas.

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Bar Argerich – Ph: Café contado

El mobiliario del bar es sencillo y sobresale el color gris. Extraña paleta cromática teniendo en cuenta que sirve de ingreso a la República de la Boca. Su interior me condujo sin desvíos hacia la obra Gris de ausencia,  de Roberto Tito Cossa (1981), que representa una rara mueca del exilio. El de los europeos que vinieron a poblar la Argentina (en particular, los italianos, y especialmente en La Boca) y otro exilio, el de la descendencia, los argentinos que tuvieron que huir hacia Europa perseguidos por la Dictadura Militar. El Bar Argerich lo resume todo el recorrido histórico de nuestro país en su interior. Sigue leyendo

El Cafesuá

Siempre sostengo que Boedo es como Cusco. Resiste con firmeza al ingreso de franquicias y marcas globales. Boedo es un barrio atendido por sus propios dueños. (Y no exagero, porque con sólo cruzar la Av. La Plata y adentrarse en Caballito por Goyena comienzan a aparecer todas las marcas de cafés franquiciados de los últimos años). En este caso voy a contarles de un café fronterizo hacia el sur, paredón y después. Un café boediano aunque paren “quemeros” de Huracán. Porque en esta parte de Buenos Aires donde el barro se subleva, los límites se desdibujan y la triple frontera (Boedo, Parque Patricios y Pompeya) es un área mixta que recibe influencias de las tres barriadas. Allí, en la esquina de la Av. Caseros y Castro Barros se encuentra El Cafesuá.

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El Cafesuá, Boedo. Ph: Café contado.

El nombre parece extraído de un personaje de Alberto Olmedo, pero, en realidad, fue puesto cuando el Negro era todavía un niño en Rosario. El Cafesuá, noble representante de los cafés que apenas se notan, abrió a mediados de los ’40 y aún conserva sus aberturas originales. Las puertas de ingreso son de doble hoja y retiradas y se repiten por tres!!! Ventanas guillotina, piso granítico, barra revestida en madera y grifo de cisne completan la liturgia cafetera. Sigue leyendo

Contando cafés

El Rincón de Antonio

Hay barrios que se hace difícil ubicarlos o darles su lugar en el mapa. Como Villa Pueyrredón. Sin embargo, se hace más fácil cuando se los vincula con sitios que sirven de referentes (El Motivo otro orgullo de los húsares villeros) o rincones entrañables. Por ejemplo, El Rincón de Antonio.

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PH: Florencia Migliorisi

Difícil calificar este lugar. Lo que no hay que hacer es dejar de conocerlo. La primera impresión es que El Rincón de Antonio es un comedero. Las mesas se agrupan contra un costado como en los grandes comedores de empresas. Son largas mesas comunitarias, pero que no responde a una nueva moda cool ni pretende copiar el formato de Le Pain Quotidien. Antonio lo decidió así antes que las franquicias impusieran códigos y conductas por todo el mundo. En El Rincón de Antonio se sientan a la misma mesa, empresarios, laburantes, barrenderos. Está flojo de mujeres, es verdad, pero en fin, será cuestión de copar la parada. Sigue leyendo

La Buena Medida

La Boca es uno de los barrios más representativos de nuestra historia. Nació (prácticamente) a la par de la Fundación de la Ciudad, fue puerto, acompañó el desarrollo de la nación, recibió las oleadas inmigratorias, sufrió profundas crisis y se le conocen varios resurgimientos. Barrio con muchos de los Cafés Notables de la Ciudad. Pero con uno, en particular, que también podría integrar el listado de los cafés que apenas se notan o cafés del bajo fondo: La Buena Medida.

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La Buena Medida queda en Suárez 101, esquina Caboto, frente a una plaza mítica que fue la primera del barrio e inaugurada en 1894: Plaza Solís. En esa plaza, en abril de 1905, nació Boca Juniors. Pavada de capital simbólico. En ese mismo año, en una de sus cuatro esquinas, también abrió este almacén-bar que abastecía a toda la barriada y al pujante movimiento portuario. Es probable que el nombre se deba al modo de venta de principios del siglo XX cuando todo se pesaba y despachaba suelto. En uno de los espejos del interior del bar también se exhibió por años la leyenda «Para tomar bebida, tomar la buena, para tomar la buena, La Buena Medida». La esquina fue cambiando de propietarios hasta ser adquirida por Ángel (el Bebe) Schiavone en 1972.

La plaza, la esquina y el bar sirvieron de escenario a varias películas. En 1969, Palito Ortega junto a Juan Carlos Altavista, Javier Portales y varios otros grabaron muchas escenas de «Los muchachos de mi barrio». Las imágenes pueden encontrarse en youtube aunque no son de buena calidad. Pero fue en 2002 que La Buena Medida se lució como reducto del hampa y parroquianos lúmpenes. En «El oso rojo» de Adrián Caetano, Juilo Chávez junto al mago René Lavand, se lucieron en varias escenas. Durante una escena de una pelea, Julio Chávez se cubre en una ancha columna que hoy se encuentra en el medio del salón y que formó parte de la pared que dividió al almácen del bar original hasta ser adquirido por el Bebe Schiavone que unificó ambos ambientes en un único espacio. Sigue leyendo

El Boliche de Roberto

Buenos Aires tuvo hasta avanzado el siglo XX varios almacenes con despacho de bebidas. Por lo general el almacén estaba en la esquina con ingreso por la ochava y en una pieza separa pero contigua, también con salida a la calle, estaba la barra donde se juntaban por la tarde los hombres (no estaba bien vista la mujer que frecuentara esos ambientes) a tomar alcohol y jugar a las cartas. Cuando la legislación se modificó, muchos terminaron derribando la pared que los separaba y ampliando el salón reconvirtiéndolo en grandes almacenes que luego derivaron en bares o restaurantes. Los hay y muchos. Y muy conocidos: el Bar de Cao, Miramar, Difei, etc. Pero existe un caso singular en Almagro. El almacén de la esquina cerró y cambió de rubro y quedó sólo el pequeño bar que con los años se convirtió en el Boliche de Roberto.

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El Boliche de Roberto está en Bulnes 331, casi esquina Perón. En diagonal a la Plaza Almagro. Es uno de los Cafés Notables de Buenos Aires. Pero lo suyo es el bajofondo. Abrió en 1893 y se lo conocía como «La Casaquinta». Tenía palenque donde descansaban los caballos de los carreros que iban al Mercado de Abasto. Más tarde se lo llamó 12 de Octubre (es su nombre oficial). En 1960 Roberto con su hermano Jorge heredan el almacén-bar. Sigue leyendo

Almacén Julio

En Floresta, en pleno epicentro febril de comerciantes, manteros y vendedores ambulantes, en la esquina de Concordia y Aranguren, a una cuadra de la calle Avellaneda y dos de Cuenca, en una construcción de 1913 resiste heroico e inmutable el Almacén Julio (o de Don Julio).

20140711_105933Julio fue un inmigrante libanés de apellido Jalil, pero como a tantos otros no hispano parlantes llegados desde muy lejos entre la pronunciación y lo que los vecinos entendían le quedó «Julio». Su nombre real era Mohamed. Y también, como de costumbre, le decían “turco” siendo justamente de estos de quienes había escapado hacia tierras más amigables. En 1938 compró el local donde ya funcionaba uno de los tantos almacén-bar que tenía Buenos Aires. Con los años la normativa municipal los reconvirtió en almacenes. Don Julio vivió hasta 1983 y vio transmutar el barrio de comerciantes árabes y judíos hacia coreanos. Un auténtico combo multicultural. Lo que se mantuvo inalterable fue su almacén que lo continuó su segundo hijo a quien llamó como lo dictaba su historia de vida: Julio. Sigue leyendo

Bar Difei

20140702_115431El Bar Difei es unos de los ochentosos que aún siguen abiertos en esta segunda década del siglo XXI. Los actuales propietarios lo regentean desde 1975 y sostienen que como mínimo mantiene el rubro comercial desde los años ’30 del siglo pasado. Hoy un amplio salón unifica lo que fue un Almacén-Bar tan frecuente en los arrabales de la ciudad: la esquina funcionaba como despensa y por una puerta se pasaba al más pequeño bar para saborear bebidas espirituosas. Su nombre proviene de la conjunción de dos apellidos españoles: Díaz, aporta la primera sílaba; sobre Fei los testimonios pierden solidez y no hay certezas del apellido original que representa. En tiempos de Mundial Brasil 2014 el Difei se luce orgulloso a cada rato por la TV, es la locación elegida por la cervecera Quilmes para su ya famoso comercial #VamosCarajo donde se destacan el viejo televisor con caja y dos de sus mozos. Sigue leyendo