La Esquinita, Av. Independencia y Tacuarí, San Telmo
Barras bravas/14
La Buena Medida, Suárez 101, La Boca
Del Salón de Recreo al Jardín Florida
Siguiendo el viejo refrán “año nuevo, vida nueva”, el cronista comenzó enero cumpliendo una promesa que venía efectuando durante los dos largos años en que callejeó por la mayoría de los cafés de tango que alguna vez fueron. Y para entrar en tema, en la nota de enero reseñó brevemente las razones de la aparición de los primeros establecimientos que se podrían considerar precursores o antepasados de los cabarets y demás peringundines que por cerca de medio siglo ocuparon un importante lugar en la vida porteña, remitiendo la glosa de los mismos a la presente entrega, por lo que aquí va:
El 22 de marzo de 1856 se inauguró en Buenos Aires el primer local de una especie hasta entonces desconocida en la “gran aldea”, el Salón de Recreo, en la entonces calle De Representantes casi Victoria (hoy Perú e Hipólito Yrigoyen), “puerta contigua al Club del Progreso”, como decía su propaganda. Según los testimonios, era un amplio espacio cuadrado decorado al gusto de la época en el que ofrecían conciertos músicos locales de renombres, como Federico Espinosa, Dalmiro Costa, Miguel Hines, etc., y algunos extranjeros de gira en el país. El repertorio… la música que hoy llamamos clásica y muchos pasajes de ópera, que los concurrentes disfrutaban cómodamente sentados y bien provistos de café o refrescos que se adquirían en un sector del local. Sigue leyendo
Bar Antonio – Curuzú Cuatiá (Corrientes)
El Bar Antonio no queda en Buenos Aires, pero, vamos, que tampoco me voy a reducir a un territorio determinado a la hora de contar tesoros encontrados. Una jornada cultural me llevó hasta Curuzú Cuatiá. Llegué de madrugada y a un horario prudente me largué por el pueblo en busca de un café. Ardua tarea. A la Plaza Central sólo mira una heladería-café con la falta de identidad propia de un sitio globalizado que puede replicarse por igual en cualquier sitio. Fui y vine por la calle principal y por su paralela (también comercial) sin éxito (no cuento pizzerías, no califican, y sólo observé una). Curuzú es una ciudad que, por su tamaño, la gente vuelve a sus casas y los puntos de encuentro son las plazas y parques.
Las vueltas me llevaron a la Terminal de Ómnibus. La misma de mi arribo horas antes. Y allí estaba. En la vereda de enfrente. Pura lógica. (Bien temprano, cuando llegué, estaba cerrado). El sitio donde recaen los que no tienen dónde ir. El Bar Antonio. Sigue leyendo
La Academia cumple 85 años
«Hay algo en lo que se puede confiar: el bar La Academia nunca cierra. Es uno de los pocos de la Ciudad abierto las 24 horas, donde los trasnochados se cruzan con los madrugadores y donde el sonido de los tacos de billar y de los dados y el olor a café crean una atmósfera única. Y este mes, el bar de Callao y Corrientes celebra 85 años de atención ininterrumpida.»
Lee la nota completa del Diario Clarín.
La Piedra
La Piedra queda en Corvalán 2499. Esquina Hubac. ¿Qué las calles no suenan céntricas? Es verdad. Pertenecen a Villa Lugano, uno de los barrios periféricos de Buenos Aires. Sin embargo, este café es un claro ejemplo que la mística cafetera porteña no se reduce a algunos barrios en particular.
Imágenes paganas/20
London City
Siempre me resultó extraño el hecho que la Plaza de Mayo no tuviera ningún café con grandes ventanales que mire hacia esta. Nuestros antecedentes españoles y el ejemplo de todas las plazas cívicas de todos los pueblos del país confirman que no hay plaza central sin café (en verdad, medio de refilón, está el Café Vieja Victoria, pero Uds. entienden a que me refiero). Es que hubo. En su momento los arcos de la Vieja Recova tenían cafés, bares y boliches. Y luego rodeando la Plaza hubo hoteles y confiterías (como el café del Hotel de Londres). Los gobiernos dictatoriales más el establecimiento de edificios públicos intentaron provocar el «vaciamiento» de la plaza de parroquianos que, en situación de ocio, pudieran alterar o conspirar contra el orden establecido (sospecho que fue esa la idea, pero no lo lograron). Es por eso que, sin ser un típico café de plaza, el primero que se me ocurre enumerar tomando Plaza de Mayo como Km 0, es la London City (Hotel de Londres, London City, como para dejar bien en claro el peso que tuvo la influencia británica en nuestra sociedad). Sigue leyendo
Fotos que dicen/32
Barrio plateado por la luna,
rumores de milonga
es toda su fortuna.
Hay un fueye que rezonga
en la cortada mistonga,
mientras que una pebeta,
linda como una flor,
espera coqueta
bajo la quieta
luz de un farol.
Barrio, barrio,
que tenés el alma inquieta
de un gorrión sentimental.
Penas, ruego,
¡es todo el barrio malevo
melodía de arrabal!
Barrio, barrio,
perdoná si al evocarte
se me pianta un lagrimón,
que al rodar en tu empedrao
es un beso prolongao
que te da mi corazón.
Cuna de tauras y cantores,
de broncas y entreveros,
de todos mis amores.
En tus muros con mi acero
yo grabé nombres que quiero.
Rosa, «la milonguita»,
era rubia Margot,
en la primer cita,
la paica Rita
me dio su amor.
Melodía de arrabal, Alfredo Le Pera/Mario Battistella (1932)
¡Vamos al cabaret…!
Anduvo el cronista, en los últimos tiempos, recorriendo cafés, pero no cualquier tipo de cafés de ayer y hoy, sino aquellos que contaron con números musicales y desempeñaron un papel de primer orden en el origen y desarrollo del tango. Esa “discriminación” le fue necesaria para delimitar el campo de estudio –como dicen los historiadores– dado lo vasto del tema y así y todo, aún en forma seguramente incompleta… ¡le llevó dos años la caminata! Por eso cada tanto tuvo que disculparse por dejar algunos establecimientos fuera del relato, amenazando una y otra vez con tratarlos en otra serie de callejeos, y al comenzar esta columna un nuevo año –¡el decimotercero!– pasa a cumplir con lo prometido, por lo que invita al amable lector a visitar cabarets y otros peringundines que también fueron fundamentales en la historia del tango y la sociabilidad de los porteños.
Pero aquí nuevamente vamos a tener que poner límites al recorrido, porque sino se haría inabarcable. El cabaret como establecimiento surgió allá por 1880 en París, heredero de los cafés-concert que se habían popularizado durante el Segundo Imperio. Esto es, hablamos de establecimientos comerciales con despacho de bebidas o restaurante en los que se brindaban números musicales o de varieté, con o sin escenario, con o sin pista de baile. Si bien estos cafés-concert registran antecedentes desde el siglo XVIII, cobraron importancia y se politizaron después de la Revolución Francesa, teniendo un papel no menor como centros de agitación política durante las revoluciones de 1830 y 1848, siendo seguramente el más famoso el Follies Bergère, Sigue leyendo







