London City

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London City, Montserrat – Ph: Café contado

Siempre me resultó extraño el hecho que la Plaza de Mayo no tuviera ningún café con grandes ventanales que mire hacia esta. Nuestros antecedentes españoles y el ejemplo de todas las plazas cívicas de todos los pueblos del país confirman que no hay plaza central sin café (en verdad, medio de refilón, está el Café Vieja Victoria, pero Uds. entienden a que me refiero). Es que hubo. En su momento los arcos de la Vieja Recova tenían cafés, bares y boliches. Y luego rodeando la Plaza hubo hoteles y confiterías (como el café del Hotel de Londres). Los gobiernos dictatoriales más el establecimiento de edificios públicos intentaron provocar el “vaciamiento” de la plaza de parroquianos que, en situación de ocio, pudieran alterar o conspirar contra el orden establecido (sospecho que fue esa la idea, pero no lo lograron). Es por eso que, sin ser un típico café de plaza, el primero que se me ocurre enumerar tomando Plaza de Mayo como Km 0, es la London City (Hotel de Londres, London City, como para dejar bien en claro el peso que tuvo la influencia británica en nuestra sociedad). Sigue leyendo

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Café del Bicentenario

Dentro de la categoría Café + Arte, más precisamente entre los Cafés de Museos de Buenos Aires, el Café del Bicentenario tiene un interés único e inigualable en la ciudad: es un espacio con aspecto de caverna milenaria que da la sensación de estar por debajo del nivel del mar (o del río en nuestro caso).

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El Café del Bicentanario se encuentra al final del largo espacio abierto al público y que formó parte de recintos que pertenecieron al Fuerte de Buenos Aires y a la Antigua Aduana Taylor (1855). Se accede desde la puerta de entrada al Museo del Bicentenario, Hipólito Yrigoyen y Paseo Colón, detrás de Casa Rosada, en una de las zonas más bajas de la ciudad y, por su fuera poco, luego de descender una larga escalera. Sigue leyendo

La Puerto Rico

Dentro del listado oficial de Cafés Notables de Buenos Aires, La Puerto Rico ocupa un lugar de privilegio. Su ubicación en el Casco Histórico y su cercanía con diversos sitios de interés lo colocan en un podio de los cafés que ningún porteño puede desconocer y todo turista debe visitar. Particularmente es uno de mis preferidos porque lo he frecuentado a diario durante muchos años trabajando por la zona. Originalmente, desde 1887, el local estaba sobre la calle Perú entre Alsina y Moreno. Don Gumersindo Cabedo, su fundador, lo bautizó de esta manera recordando su paso por Puerto Rico. El local actual, en Alsina 416, abrió sus puertas en 1925.

La Puerto Rico

20130712_122539El mobiliario de La Puerto Rico es de excepción. El salón es muy amplio, con alrededor de 70 mesas con tapas de mozaico granítico negro y el nombre incrustado en estaño. Las bases de las mesas, sillas y boiserie (alcanza los dos metros de altura) son todas en madera.

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El patrimonio material de La Puerto Rico se completa de espejos biselados, el piso original con motivos caribeños, y su puerta de doble hoja de ingreso. No falta, por supuesto, la concebida foto de Carlos Gardel, un cuadro con motivos de Quinquela Martín y un homenaje a Enrique Cadícamo, habitué del lugar. Cadícamo vivió hasta los 99 años, casi todo el siglo XX. Nació en 1900. Es decir, fue contemporáneo, amigo, poeta y compinche de todos los tangueros que se puedan memorizar. Y, con seguridad, quien lo visitó más años. Sigue leyendo