Fotos que dicen/26

La Poesía

Foto: Café La Poesía, Bolívar y Chile, San Telmo (por Café contado)

«Están los cafés para llevar; y están los Cafés para quedarse. La diferencia es mayúscula.»
Café contado

Cafés de Villa Crespo

Anduvo, el cronista callejero, recorriendo cafés de tango durante todo el año pasado y en la entrega de diciembre prometió rumbear para otros barrios que mucho tienen que ver con el tema, como Villa Crespo  y Palermo. Así que… allá vamos.

Fábrica Dell cqua

Fábrica Dell’Acqua

Villa Crespo nació, como tantos otros barrios porteños, al compás del loteo de las viejas quintas motivado por el crecimiento de Buenos Aires después de su federalización, el paso del tranvía por las adyacencias y, en muchos casos, por la instalación de alguna importante industria. En este caso fue la Fábrica Nacional de Calzado, hasta entonces ubicada en la calle Balcarce, la que necesitando ampliar sus instalaciones adquirió en 1885 casi treinta hectáreas delimitadas por el Camino de Moreno (Warnes), Ministro Inglés (Scalabrini Ortiz), Boulevard Corrientes y el cauce del Maldonado. En 1888 comenzó las obras de la planta en la manzana de Gurruchaga, Murillo, Acevedo y Padilla, mientras en los alrededores construía viviendas para los futuros obreros con “formato” de conventillo, es decir largos terrenos con un patio central a cuyos lados se ubicaban los “departamentos” individuales, como el luego llamado “Conventillo Nacional” que tenía entrada por Serrano 148-158 y salida por Thames 152. Pronto se instalaron otras fábricas, como los Talleres Metalúrgicos Máspero Hnos., en Serrano 250, la Curtiembre Villa Crespo en 1901 -que a partir de 1919 pasó a llamarse La Federal-, y una empresa cara a los boedenses, la textil Dell’Acqua en Corrientes y Thames, con otro edificio en Darwin, Loyola, vías del ferrocarril y Aguirre construido en 1906. Esta empresa tuvo numerosas tiendas propias en diferentes barrios, como la ubicada en la esquina sudoeste de Independencia y Boedo, que conserva en su frontis el emblema de la marca.

Como en otros casos, por ejemplo la curtiembre de Luppi en Pompeya que el cronista ha citado tantas veces, la radicación de estas industrias en estos parajes fue decidida por el bajo valor de las tierras, generalmente anegadizas, y por la cercanía de algún curso de agua en el que verter los efluentes, en este caso el arroyo Maldonado. En fin, en esos tiempos no había mucha conciencia ecológica, pero esas empresas generaban gran cantidad de puestos de trabajo y así se fue formando el barrio, con un fuerte componente proletario y con eje comercial sobre el Boulevard Corrientes, que por Ordenanza de 1893 pasó a llamarse Triunvirato -desde Ángel Gallardo hasta Federico Lacroze- hasta 1937, en que volvió a ser Corrientes a secas.

unión cívicaComenzando nuestro recorrido hacia el Oeste, casi en el deslinde con Almagro, se levantaba el café La Morocha en en la esquina sudeste de Corrientes y Carril (hoy Aníbal Troilo), donde tocaban allá por el Centenario los hermanos Santa Cruz, el legendario Domingo al bandoneón y Juan al piano, acompañados por Carlos “Hernani” Macchi en flauta y Juan Orioli en el violín. Acotemos que Domingo fue el autor del recordado Unión Cívica que, contra lo que muchos suponen, no se refiere al partido de los boinas blancas sino a su opositor, la Unión Cívica Nacional que respondía a Bartolomé Mitre. En este café también tocó en sus mocedades Augusto Berto (el de La Payanca), cuando aún era alumno de José Piazza.

En el cruce con Canning, que recibió este nombre por la Ordenanza de 1893 antes citada, se levantaba el almacén de Tachella, que había sido pulpería en los tiempos de Rosas, y a partir de allí se concentraban, en pocas cuadras, los más importantes comercios y establecimientos del barrio. En Corrientes 5375, casi Acevedo, se alzaba el Conservatorio Musical Odeón, de un maestro D’Agostino. Allí hizo sus primeros estudios Osvaldo Pugliese, al que su padre había enviado a estudiar violín, y allí descubrió el piano que ya no iba a abandonar. En la siguiente cuadra hacia el Oeste, entre Acevedo y Gurruchaga, existían dos baluartes del tango barrial. Por un lado el café San Bernardo, en el 5434,que llevaba el nombre de la parroquia pero al que muchos le decían “El Nacional de Villa Crespo”, comparándolo al café céntrico; contaba con un amplio salón, rincón para billares y un palco en la mitad de la sala. Allí hizo sus primeras armas la bandoneonista Paquita Bernardo y actuó con distintos conjuntos José Servidio, quien le puso música a los versos El bulín de la calle Ayacucho de Celedonio Flores, los tres nacidos o vecinos de Villa Crespo. Por su parte, en el número 5456, se alzaba otro lugar mítico, el café de Peracca -también llamado Salón Peracca– citado por Cadícamo en Viento que lleva y trae. Había sido construido por José Cervera en 1890 como Teatro Villa Crespo y por su salón pasó la vida cultural de la primera década del siglo hasta que lo compró el comerciante José Peracca, que le dio su apellido y lo destinó a reuniones bailables donde también actuaron los hermanos Santa Cruz, tanto como Vicente Greco. Después de otros destinos como venta de adornos y la imprenta del periódico vecinal El Látigo, dirigido por Domingo Di Filpo, fue demolido en 1945.

adan-buenosayresAl llegar a Gurruchaga se encontraba el café La Puñalada, cuyo palco era frecuentado también por José Servidio con Luis Bernstein en contrabajo y Juan Pedro Castillo en violín y, pocos metros después, en el número 5566, la glorieta La Victoria de Rossini, citada por Leopoldo Marechal en su Adán Buenosayres. Estos establecimientos contaban con un espacio al aire libre donde se podía tomar cerveza, escuchar música, bailar o inclusive jugar a las bochas. En este caso, pertenecía a Ciro Rossini y en su palco actuaron en diferentes épocas el ya citado Servidio, Paquita Bernardo, el “Tano” Genaro Espósito, Héctor Mauré y Mario Pugliese. Al cierre de la glorieta, el local pasó a ser el café La Victoria.

Otro recordado café del barrio fue el Venturita, en el cruce de Corrientes y Serrano, donde actuaron Augusto Berto (bandoneón), Domingo Salerno (guitarra) y Francisco Canaro en la década de 1920. Éste último cuenta en sus Memorias que el techo del local era algo bajo, por lo que el palco quedaba tan encimado al mismo que le causaba numerosos inconvenientes para ejecutar el violín.

Siguiendo nuestro recorrido, se nos presenta un problema historiográfico que no podemos eludir. En la esquina sudeste de Corrientes y Dorrego se alzaba desde el último tercio del siglo XIX la pulpería del catalán José Más, que luego fue el café La Tapera. Algunos testigos e historiadores juran y perjuran que allí estuvo el café Trianón, citado por Enrique Cadícamo en el tango Muñeca brava; otros dicen que no, que la referencia es sólo una ironía, pues el “Gran Trianón” fue un palacio construido por el rey Luis XIV, mientras el “Pequeño Trianón” lo fue por Luis XV, contando éste último con biblioteca, invernadero, escuela botánica, zoológico y otras lindezas. “Sos del Trianón… del Trianón de Villa Crespo” dice el poeta en relación a la mina que se hace la francesa pero cuyo origen es bien proletario, como lo era en ese entonces el barrio al que nos estamos refiriendo. El problema es que las viejas guías de Buenos Aires como la Kraft, así como las telefónicas, no consignan los comercios por su nombre de fantasía o “marca”, sino por la razón social que los explota, por lo cual es posible que la polémica no tenga solución, por lo menos hasta que aparezcan testimonios fehacientes en uno u otro sentido.

nuabcSi bien ha debido dejar en el tintero muchos otros lugares de tango, salones y peringundines varios, el cronista debe ahora dirigir sus pasos hacia el límite con Palermo, en busca de dos lugares que pertenecen a la leyenda porteña, el salón Argañaraz  de la cortada epónima y el café ABC, de Canning y Córdoba. Pero ese… será otro callejeo.

 

 

 

por Diego Ruiz (museólogo y cronista callejero)

mandinga.ruiz@gmail.com

Publicado en el periódico Desde Boedo, N° 138, enero de 2014

http://www.desdeboedo.blogspot.com.ar/#!http://desdeboedo.blogspot.com/2014/01/n-138-enero-2014.html

 

El Café de Marco

2

El Café de Marco en tiempos del Mayo de 1810 era un café ubicado estratégicamente a 100 mts del Cabildo. Allí se reunían los patriotas que conspiraban contra el Régimen Colonial y que sembraron el germen de nuestra Independencia (leer más en http://serdebuenosayres.blogspot.com.ar/2012/09/cafe-de-marco-precursor-y-revolucionario_22.html). El Café de Marco cerró hacia 1871, sin embargo acumuló tal capital simbólico que 200 años más tarde sobrevive en el imaginario colectivo porteño como un lugar patriótico. Pues desde el año pasado se materializó y volvió a abrir. Ahora también se encuentra en un sitio estratégico, sigue en el Centro (San Nicolás), entre el eje cívico que representa la Avenida de Mayo y el eje social de la Avenida Corrientes. Ni más ni menos que en la calle Perón: Tte. Gral. J. D. Perón 1259.

Fachada

No voy a decir que los propietarios del nuevo Café de Marco son descendientes del primigenio porque no es verdad, pero este nuevo también sale a disputar una porción del territorio de juego de los Cafés de Buenos Aires (como lo diría Bourdieu) como un café patriota. Toda su puesta está conformada de imágenes, replicas, originales de medallas y banderas de batallas por nuestra Independencia. Y al igual que aquel esconde algo más. El Café de Marco es un Café Masón. Sobre la calle Perón, de la vereda de enfrente, a pocos metros, se encuentra el edificio de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones.  Y en la misma cuadra está la joyería masónica (https://www.facebook.com/pages/Joyas-Masonicas-de-Am%C3%A9rica/265417243475549). Sigue leyendo

El Café Roma

20130607_145423

«Todavía existe, inocente de toda modernidad y de todo vintage, el Bar Roma, de la esquina de Anchorena y San Luis. Con vidriera a la ochava, ocupando la planta baja de una PH de esas afrancesadas que una vez fueron el mismo tejido de la ciudad, el café mantiene sus ventanas a tijera, grandes puertas de buen hierro y vidrio, con sus rosetones intactos, verjas en doble diagonal, ligeramente curvos y con pimpollos en los cruces, y su último agregado, el anuncio a mano de letristas de licuados y milanesas.»

Así comienza su crónica el periodista Sergio Kiernan para el suplemento de arquitectura m2 del diario Página/12.

Lee la nota completa:

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/m2/10-2717-2014-05-18.html

Más info sobre el Roma:

Café Roma (o donde Jesús renació y se hizo romano)

¿Solo o cortado?

Solo-cortado_IECIMA20140516_0055_19(Foto: Diario La Razón)

Según un estudio local, los argentinos toman hasta tres tazas de café por día en promedio. Lo prefieren por la mañana como para “despertarse” y también destacan sus beneficios como antioxidante.

 

Lee la nota completa publicada en el Diario La Razón:

http://www.larazon.com.ar/ciudad/Solo-cortado_0_569700016.html

Café Margot

Si en Buenos Aires el café es religión, el Margot es mi parroquia preferida. Y ya es hora que me ocupe de contarlo. El Café Margot queda en Boedo, un barrio que hasta hace unos pocos meses no disponía de una (sí, ni una) plaza. Mucho menos de un parque. Imaginen la importancia de los cafés como espacio de reunión e intercambio social para estos vecinos porteños. Los cafés de Boedo están cargados de historia: el Dante (ya cerrado, reunía a toda la feligresía sanlorencista); y la Esquina Homero Manzi (Café Notable, que lo único que mantiene inalterable con el tiempo es el solar que ocupa) son (o fueron en el caso del Dante) las dos puntas de un eje que corre por la Avenida y en donde (afortunadamente) hoy conviven distintas propuestas que conversan (o casi) con la identidad boediana. De entre todas, muchas cosas distinguen al Margot, aunque de arranque, parado en la vereda y sin entrar al café, se destaca su ubicación inigualable. El Margot está en Boedo esquina Pasaje San Ignacio, una cortada mistonga que lo carga de mística y magia.

IMG-20140410-00154

El Café Margot es uno de los cinco que pertenecen al Grupo Los Notables. Integra el listado de Cafés Notables de la Ciudad. Ocupa la ochava de un edificio centenario (1904) que siempre albergó establecimientos comerciales. Fue bombonería por los años ’20 y la Confitería Trianón a partir de 1940 (hoy mudada a 50 mts). En ésta, sus propietarios, el matrimonio Torres, inventaron el célebre sándwich de pavita cuyo secreto era que estaba elaborada al escabeche. Hoy en el Margot se lo sigue haciendo con la misma calidad de entonces. Sigue leyendo

Otros cafés de tango

El cronista anduvo todo este año recorriendo barrios en su faceta de coleccionista de cafés y, allá por agosto, afinó la puntería para dedicarse a los cafés de tango, esto es a aquellos establecimientos que supieron tener un palquito, un escenario o tan sólo un rincón donde famosos o anónimos musicantes fueron desarrollando ese género musical. Para seguir el hilo cronológico, debió arrancar desde el viejo San Nicolás de antes del Centenario -tres décadas antes de que Corrientes se convirtiera en “la calle que nunca duerme”, como decía Roberto Gil-, pasando por San Cristóbal, La Boca y Barracas y, llegado a ese punto, decidió seguir su periplo por los barrios del Sur.

corrales-viejos-caseros-y-monteagudo foto parque patricios blogParque Patricios, tanto como Almagro y el actual Boedo, fueron barrios muy frecuentados por los payadores de fines del siglo XIX y principios del XX, dada la existencia en el primero del matadero, aquellos Corrales Viejos que funcionaron entre 1871 y 1901. El cronista ya ha mencionado antiguas pulperías que se fueron convirtiendo en cafés, cediendo el paso el canto de contrapunto al naciente cantor nacional -como José Betinotti- o a los humildes tríos y cuartetos de la primera época y, sin embargo, es muy escaso el registro o la memoria de estos establecimientos que, seguramente, fueron muchos. Entre los recordados está la pulpería de Caseros y Almafuerte, luego Café El Parque, que contó con la presencia de Gabino Ezeyza, José Higinio Cazón, Betinotti y donde alguna que otra vez cantó el joven Carlos Gardel. cafe benignoOtro, que ha pasado a la leyenda a través del emocionado recuerdo de Homero Manzi, era el Café de Benigno, en la calle Rioja 2179 de la actual numeración “(…) desde cuyo palco molía tangos el bandoneón de ‘Arturo La Vieja’, y en cuya pizarra de billar se colocaba el resultado de los partidos de primera cuando no había radio ni sextas ediciones (…)”. En las guías comerciales de la época figura como “Benigno Fernández, Conde y Cía., Bar”, e incluso se lo puede divisar en alguna foto antigua, y Arturo La Vieja no era otro que José Arturo Severino, un fuellero nacido en 1893 en Parque Patricios que se había iniciado en la guitarra, pero al que Sebastián Ramos Mejía empujó a estudiar el bandoneón, falleció joven en 1934 y fue el crédito del barrio.

Unas cuadras hacia el norte, en el cruce de Rioja y Salcedo, con el paredón de Vasena como telón de fondo, existía hacia el Centenario un almacén y bar cuyo nombre no ha perdurado. Allí actuó, entre 1909 y 1916 un cuarteto encabezado por Rafael Iriarte en la guitarra, Pepe Ferro en bandoneón, José Rodríguez en el violín y un tal “Nerón” en… mandolín, según refiere Jorge Bossio en su obra Los cafés de Buenos Aires: Reportaje a la nostalgia que tantas veces hemos citado. Iriarte, cuyo apodo era “el Rata”, o más suavemente “el Ratita”, ya era conocido por esos barrios, pues su debut profesional fue en un café de San Juan y Mármol en 1907. Nacido en 1890, al fallecer su padre fue enviado a San Luis, pero parece que el campo y sus labores no le sentaron muy bien, pues se volvió apenas pasados tres años, tampoco los trabajos regulares en firmas como Mihanovich o el Expreso Villalonga, prefiriendo tocar la guitarra y salir de serenata… Lo cierto es que en el transcurso de esas correrías, según contó el propio Iriarte a los hermanos Bates (Historia del tango, Fabril Editora, 1936), conoció en el café mencionado al bandoneonista Luis Solari -que algunos consignan como maestro de Genaro Espósito- y al Ciego Míguez, que presumimos violinista, comenzando a actuar como trío. Sin embargo Iriarte, que se ve que era andariego, pronto levantó vuelo junto a Ricardo “la Nena”Brignolo hacia un café ubicado en Rincón y Garay, más tarde en una gira por el interior del país y, en 1916, rumbo a las luces del Centro donde actuó en el café El Quijote de Corrientes 959, donde luego se alzó el primitivo Los 36 billares hoy en trance de desaparición. Rafael Iriarte nos dejó una abundante obra, pero seguramente el lector lo recuerda por Trago amargo, que compuso en 1925 con Julio Navarrine y comienza: “Arrímese al fogón,/ viejita, aquí a mi lado./ Y ensille un cimarrón/ para que dure largo…”, verdadero epítome de la explotación filial.

cachafaz1¿Y por Boedo, cómo andamos? Extraña circunstancia la de este barrio que, en el imaginario popular, es sinónimo de “barrio de tango”. Es cierto que en su perímetro, o en sus aledaños, vivieron numerosas personalidades vinculadas al género, pero en los tiempos heroicos de la formación del mismo es muy escaso su protagonismo. Por ahí andaban Betinotti (Quintino Bocayuva y México) y su maestro Luis García Acosta (Venezuela y Maza); Juan Cianciarulo, primer maestro de violín de Cátulo Castillo, tenía su Conservatorio Bonaerense en Boedo 771, y Antonio Arona -padre de Oscar Arona, el de Malvón, Parque Patricios, El cornetín del tranvía, Bailongo de los domingos, etc.- el propio en San Ignacio 3677; los hermanos Sureda eran del barrio y El Cachafaz vivía en el conventillo de Boedo e Independencia donde hoy se alza el Banco Nación… Pero en la nomenclatura urbana en que según los historiadores se formó el tango, Boedo tiene poca o nula figuración; repetimos, es posible que sea un problema de registro: las expresiones más populares de la cultura no suelen quedar consignadas -y menos en aquellos tiempos- en la historia, y a veces ni siquiera en las letras de molde.

Sin embargo, contamos con un par de referencias -si bien escasas, no por ello menos importantes- de cafés de tango en Boedo. Por un lado, el cine-bar El Capuchino de Carlos Calvo 3621, así llamado porque si bien no se cobraba entrada era obligatoria la consumición de dicha bebida. Según los hermanos Bates allí habría estrenado el moreno Manuel Aróztegui su tango El apache argentino en 1913. Notable destino el de este local, hoy convertido en pelotero para niños: primero mejoró su nivel, convirtiéndose en el cine Los crisantemos, de Juan Spíndola, y luego en la pizzería El clarín, donde se reunían los integrantes de la Peña Pacha Camac para reponer energías después de sus tenidas en los altos del café Biarritz. Se ve que las porciones de muzzarella y fainá acompañadas de vino tinto forjaron una amistad con el dueño, pues cuando debieron desalojar el Biarritz en 1938, los cofrades de la Peña se instalaron en el subsuelo del establecimiento por varios años. Otra referencia incumbe al violinista Rafael Tuegols, gran amigo de Arolas, en cuya vasta obra se destacan La gayola y Príncipe, que integrando un cuarteto también integrado por Antonio “el ruso” Gutman en bandoneón, Roque Ardid en piano y Luis Aulisini en flauta actuó en 1913 en un impreciso café de San Juan y Boedo. En cuál, no lo sabemos, pues en esos tiempos en la esquina sureste se alzaba el almacén de Pérez y Posse, en la noreste el Nuevo Banco Italiano, en la suroeste la farmacia de Santo Chianelli y, en la esquina noroeste, la “sastrería y confecciones” Los dos petizos de Diez y Seoane.

Antes de regresar al origen, al barrio de San Nicolás, donde en la década de 1940 transcurrirá la edad dorada del tango y sus cafés, es necesario sin embargo referirnos a otros dos barrios fundamentales en nuestro recorrido, Villa Crespo y Palermo. Pero ese… será otro callejeo.

por Diego Ruiz (museólogo y cronista callejero)

mandinga.ruiz@gmail.com

Publicado en el periódico Desde Boedo, N° 137, diciembre de 2013

http://www.desdeboedo.blogspot.com.ar/#!http://desdeboedo.blogspot.com/2013/12/n137-diciembrede-2013-sumario-100anos.html

 

Cafés de Novela/9

El Santo - Ocio

El Santo, Boedo 709, casi esquina Independencia

“Cuando llegué a Independencia y Boedo me metí en un bar y abrí el diario. Leí los avisos inmobiliarios y marqué tres. Eran todos por la zona. Tomé un café y un vaso de agua y salí a ver el primero. Decía: Dueño/3 amb/baño/cocina/Tel. Quedaba en la calle Agrelo.”

Ocio, Fabián Casas (2000)

El Santo - Ocio 2Más info:

Leyendo los relatos de «Ocio», de Fabián Casas

https://www.youtube.com/watch?v=Rc-uPOtMWP8 (trailer oficial de la película adaptada de la novela)

https://vimeo.com/27049007 (película completa)

http://blog.eternacadencia.com.ar/archives/2010/6944 (encuentro de cine y literatura entre Fabián Casas, Mariano Llinás y Alejandro Lingenti en Eterna Cadencia)

 

 

MATINA. Vigo (Worldcoffees x bloggers/3)

Avatar de Rachelpg79El cuaderno de Rachel.

Este puente estoy por Vigo. Soy mitad gallega y me encanta escaparme cuando puedo. Esta mañana hemos ido a desayunar a un sitio muy mono en el casco viejo de Vigo. Exactamente en el número 26 de la calle Abeleira Menéndez se encuentra MATINA

MATINA fachada

Un café muy mono en una casa de piedra preciosa. Paredes de piedra, suelo de baldosas blancas y negras, mesas de madera y sillas de colores de distintos estilos. Escaleras de madera que se convierten en estanterías con plantas.

MATINA café Vigo
Hemos podido sentarnos en una de las mesas que hay junto a un gran ventanal.

20140502-200739.jpg
Casi todos los elementos decorativos se pueden adquirir. También puedes comprar mermeladas y productos ecológicos. Todos expuestos en una preciosa alacena de madera.

MATINA bazar MATINA productos ecologicos

Las tartas son todas caseras, los zumos naturales … Desayunos y meriendas muy ricos.

zumo depurativo natural zumo depurativo natural

Tienen revistas, periódicos … Ideal para desconectar un ratito!! Un sitio…

Ver la entrada original 16 palabras más

Fotos que dicen/25

Afiches

(Foto: Ana Luz Sanz)

 

Cruel en el cartel,
la propaganda manda cruel en el cartel,
y en el fetiche de un afiche de papel
se vende la ilusión,
se rifa el corazón…
Y apareces tú
vendiendo el último jirón de juventud,
cargándome otra vez la cruz.
¡Cruel en el cartel, te ríes, corazón!
¡Dan ganas de balearse en un rincón!

Ya da la noche a la cancel
su piel de ojera…
Ya moja el aire su pincel
y hace con él la primavera…
¿Pero qué?
si están tus cosas pero tú no estás,
porque eres algo para todos,
como un desnudo de vidriera…
¡Luché a tu lado, para ti,
por Dios, y te perdí!

Yo te di un hogar…
¡Siempre fui pobre, pero yo te di un hogar!
Se me gastaron las sonrisas de luchar,
luchando para ti,
sangrando para ti…
Luego la verdad,
que es restregarse con arena el paladar
y ahogarse sin poder gritar.
Yo te di un hogar…
-¡fue culpa del amor!-
¡Dan ganas de balearse en un rincón!

 

Afiches (Homero Expósito, 1956)