Café Roma (o donde Jesús renació y se hizo romano)

En una reciente nota al diario La Nación, Eduardo Galeano hizo alarde de que en su Montevideo natal todos los días toma un café con Dios (http://www.lanacion.com.ar/1583163-el-poeta-inagotable). Pues bien, que por acá no somos menos, en Buenos Aires podés hacerlo con Jesús.

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Jesús es el propietario del Café Roma, Anchorena y San Luis, Abasto. Junto a su primo Laudino lo atienden desde 1951 cuando llegaron de Asturias en busca de un renacimiento a sus sombríos destinos ibéricos. El edificio es una construcción de 1923 y en sus orígenes funcionó como almacén-bar. No confundir con el Notable “Roma” de La Boca. El Roma del Abasto también tiene sus particularidades y se ganó su merecida mención entre los que apenas se notan. Cafetín de esquina. Tiene el privilegio de pertenecer al vecindario de Gardel. La Casa Museo Carlos Gardel queda sólo a 200 mts. Jesús se hizo cargo del Roma (porque así se llamó desde siempre) varios años después de la muerte del Zorzal y no tiene certeza de su paso por el café, pero puede afirmarse que Gardel nunca se acodó en la barra de este rincón del Abasto quedando a tan sólo dos cuadras de su casa y a una del Mercado? Sigue leyendo

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Café Brasilero

El Café Brasilero es a Montevideo lo que su Cabildo. Le otorga el Título Honorífico de Ciudad con Cafés. Está enclavado en la planta baja de un edificio art nouveau, patrimonialmente protegido, que le agrega valor a su rica historia.

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Fundado por los Sres. Correa y Pimentel en 1877, es el café más antiguo de Montevideo. Está ubicado en Ituzaingó 1447, esquina 25 de Mayo. A pasos de la Plaza Matriz. ¿Hace falta algún otro elemento de interés para convertirlo en una parada obligada? No, sin embargo los tiene. Y muchos.

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Sus características cumplen con toda la liturgia de un cafetín. Tamaño perfecto (57 m2). Iluminación cálida y justa. Boiserie de madera. Respeta, incluso, el lujoso privilegio de tener piso de pinotea. Todo copiable y reproducible. Sin embargo, su distinción pasa por el capital cultural simbólico y único que acumuló a lo largo de su historia. El Café Brasilero fue (y es) un reducto de la intelectualidad, bohemia y cultura montevideana. Entre los músicos, han pasado por su mesas desde Carlos Gardel a Daniel Viglietti y Luciano Supervielle. Aunque fue la literatura que lo marcó definitivamente. En sus mesas escribió largas tardes Mario Benedetti.

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Ph: Fundación Mario Benedetti

Hoy, quien sigue la rutina de inspirarse en sus mesas es Eduardo Galeano. Y el Café Brasilero le rinde merecido homenaje ofreciendo un tipo de café a su nombre, el “Eduardo Galeano”.

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Es un pecado impiadoso e imperdonable desconocer el Café Brasilero. Preparen el bolso y crucen el charco de inmediato.

Para más info:

http://www.cafebrasilero.com.uy/

o pueden hacerse amigos en Facebook:

http://www.facebook.com/cafebrasilerouy

 

“Soy hijo de los cafés”, Eduardo Galeano

café brasilero montevideo

“Soy hijo de los cafés. Todo lo que sé se lo debo a ellos. Sobre todo el arte de narrar. Lo aprendí escuchando, en las mesas de los bares, a aquellos maravillosos narradores orales cuyos nombres ignoro, que contaban mentiras prodigiosas y las contaban de tan bella manera que todo lo que contaban volvía a ocurrir cada vez que ellos lo narraban.”

Eduardo Galeano cuenta a la revista del diario La Nación su entrañable vínculo con los cafés.

http://www.lanacion.com.ar/1583163-el-poeta-inagotable