Filosofía barata y medialuna de grasa VI

Cultura. Identidad. Patrimonio.

Días atrás leí en Perfil un reportaje de Jorge Fontevecchia al filósofo Samuel Cabanchik (“En Argentina es muy difícil encontrar algo insensato de imaginar”). En la entrevista, el ex – senador nacional, cita a Immanuel Kant. Kant supo distinguir entre enseñar filosofía y enseñar a filosofar. Confiesa Cabanchik que en un momento de su carrera como docente transitó el pasaje de pretender enseñar filosofía a sus alumnos para instruirlos en filosofar. Doy fe del logro. A Samuel lo tuve de docente en Introducción a la Filosofía y supo transmitirme esa praxis.

Recordé también que Kant tenía la costumbre de repetir una práctica cotidiana. Sus famosos paseos por Königsberg. La ceremonia del filósofo consistía en pasear todos los días a la misma hora realizando el mismo recorrido. Yo también tengo la invariable costumbre de salir a caminar a diario a cumplir con mi misa de 11 en cafés…

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