La Flor de Barracas, Suárez 2095, Barracas
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Reabrió Tabac, Café Notable
Con sus vidrieras tapiadas, generó más de una intriga. Algunos dijeron que había cerrado; otros, que los dueños vendieron la marca; incluso se dijo que había fundido y también arriesgaron que se mudaba. Sin embargo, las elucubraciones llegaron a su fin: hoy por la mañana reabrió el mítico Caffé Tabac… (por Silvia Gómez)
Lee la nota completa Reabrió Tabac, café notable frecuentado por famosos del Diario Clarín
La Flor de Barracas
Barracas nació con Buenos Aires. O casi. Porque si bien no entra dentro del ejido diagramado por Garay, lo cierto es que las mejores condiciones climáticas para construir un puerto estaban a la vera del Riachuelo y fue allí donde anclaban las embarcaciones y donde, con el tiempo, se establecieron las construcciones que le terminaron dando nombre al barrio. Otra distinción para los barraquenses. Su nombre no proviene a partir de una parroquia, la veneración a un santo, tampoco de un prócer ni los sueños de prosperidad urbana de un inmigrante adinerado. Barracas es un sustantivo que bien podría conjugarse. Remite a una acción que vive, respira y transpira. La del acopio de la producción del trabajo. En el barrio se encontraban las principales industrias del país: automotrices, alimentarias, textiles, gráficas, ferroviarias, etc. Barracas es, además de su pasado patricio con trágicas historias de amores de novela, fundamentalmente, la historia de una argentina productora de bienes con estándares internacionales. En ese enclave fabril, rodeada de moles de altísimo patrimonio urbanístico, se encuentra, aún de pie, desde 1906, orgullosa y radiante, La Flor de Barracas.
La Flor nació fonda. Y jamás cambió de rubro. Más de 100 años dando de comer a una barriada. Pocos espacios en Buenos Aires mantienen esta inalterable identidad. Tuvo pasado lumpen. Se la conoció como “La Puñalada”, “Tarzán”, “Luna Park”. Resulta innecesario ponerse a explicar el porqué de tantos redundantes motes. A partir de 1965 adquirió su denominación actual. La bajada conceptual de «esquina mistonga» responde a los antecedentes mencionados. Mistonga en lunfardo significa pobretón. En el tango Melodía de arrabal se dice: Hay un fuelle que rezonga en la cortada mistonga. Sigue leyendo
Barras bravas/14
La Buena Medida, Suárez 101, La Boca
La Academia cumple 85 años
«Hay algo en lo que se puede confiar: el bar La Academia nunca cierra. Es uno de los pocos de la Ciudad abierto las 24 horas, donde los trasnochados se cruzan con los madrugadores y donde el sonido de los tacos de billar y de los dados y el olor a café crean una atmósfera única. Y este mes, el bar de Callao y Corrientes celebra 85 años de atención ininterrumpida.»
Lee la nota completa del Diario Clarín.
Fotos que dicen/32
Barrio plateado por la luna,
rumores de milonga
es toda su fortuna.
Hay un fueye que rezonga
en la cortada mistonga,
mientras que una pebeta,
linda como una flor,
espera coqueta
bajo la quieta
luz de un farol.
Barrio, barrio,
que tenés el alma inquieta
de un gorrión sentimental.
Penas, ruego,
¡es todo el barrio malevo
melodía de arrabal!
Barrio, barrio,
perdoná si al evocarte
se me pianta un lagrimón,
que al rodar en tu empedrao
es un beso prolongao
que te da mi corazón.
Cuna de tauras y cantores,
de broncas y entreveros,
de todos mis amores.
En tus muros con mi acero
yo grabé nombres que quiero.
Rosa, «la milonguita»,
era rubia Margot,
en la primer cita,
la paica Rita
me dio su amor.
Melodía de arrabal, Alfredo Le Pera/Mario Battistella (1932)
Cafés por el piso/25
La Flor de Barracas reabrió con tradición renovada
“Hace tiempo que no venías, me dice Carmen al verme. Aunque también soy habitué de otros bares, La Flor de Barracas es el único café porteño en el que quien me atiende, me reconoce. No debe ser casualidad: aunque pasen los años, este lugar tradicional de la zona sigue cultivando ese aire de bodegón para el cual cada comensal es único.»
Por Karina Niebla
Lee la nota completa publicada en el diario La Razón
Volvió el Café (Notable) Victoria
«Desde 1912, cuando las calles aún eran empedradas e Hipólito Yrigoyen todavía se llamaba avenida Victoria –de allí el nombre–, el café de la esquina de Entre Ríos 114 formó parte del paisaje del barrio de Monserrat. Frente al Palacio del Congreso, con su inequívoca fachada de mármol negro y señoriales ventanales, sólo una década antes era una pulpería que atendían inmigrantes gallegos.»
Lee la nota completa Volvió el Café Victoria, un clásico frente al Congreso publicada hoy en Clarín.










